Cinco kilómetros de la vía de servicio de la antigua A-7 en l’Horta, convertidos en vertedero
La basura se halla en términos de Massamagrell, Massalfassar, La Pobla de Farnals y El Puig
La vía de servicio de la A-7 a su paso por La Pobla de Farnals, El Puig, Massamagrell y Massalfassar se ha convertido en un vertedero ilegal de cinco kilómetros. Los Ayuntamientos se ven obligados a pagar la retirada, que les supone un gasto de hasta 18.000 euros. Las sanciones por verter sólo llegan a los 300 euros.
La vía de servicio de la V-21, antigua autopista de Barcelona (A-7), se ha convertido en un gran vertedero incontrolado e ilegal donde se acumulan toneladas de escombros que dificultan el paso de vehículos por esta carretera.
Los municipios afectados por el vertedero son Massalfassar, Massamagrell, La Pobla de Farnals y El Puig, que se sienten desprotegidos frente a la avalancha de vertidos en los últimos meses.
Una de las localidades más perjudicadas es La Pobla de Farnals. “Hace muchos años que existe el problema de escombros en la zona, aunque en los últimos meses se ha incrementado”, indicó su alcalde, Josep Vicent Sanchis.
La lejanía de las viviendas y los numerosos campos que cercan la vía de servicio es aprovechada por muchas personas para tirar allí sus escombros. “Los vertidos son de gente que realiza pequeñas obras y que no contrata un contenedor, por lo que acuden allí con sacos a tirar sus escombros”.
En el peregrinaje de estos 5 kilómetros por la vía de servicio, el conductor pude observar desde una lavadora hasta llantas de un coche o azulejos de hace 50 años. “Es muy difícil coger a las personas que tiran allí los vertidos ya que, al parecer, aprovechan la noche para desprenderse de ellos”, señaló Josep Vicent Sanchis.
La Policía Local de La Pobla de Farnals ha conseguido denunciar a algunos de estos insolidarios con el medio ambiente. “En alguna ocasión sí hemos sancionado al que lo ha hecho. Las multas superan los 300 euros y, además, se les abre un expediente medioambiental”.
Sin embargo, son pocas las veces que se puede coger a los que tiran los escombros y evitar una mayor acumulación en la zona, es por ese motivo que los Ayuntamientos afectados tienen que contratar a un camión que traslade los escombros a un vertedero controlado y pagar una tasa de vertidos. Esta operación, a la que se ven obligados estos cuatro Ayuntamientos cada 12 o 24 meses, supone un gasto para las arcas municipales de 18.000 euros.
El alcalde de La Pobla, muy preocupado con la situación, aseguró que “los municipios deberíamos juntarnos para resolver el problema de los vertidos, o a través de un plan de la Generalitat o la Diputación”.
Sanchis propone la adquisición compartida de un terreno para ubicar los vertidos mediante una gestión conjunta. “De esta forma conseguiríamos un control de residuos por obras”. Esta solución que plantea el alcalde de La Pobla de Farnals ya la presentó hace más de un año a la Mancomunitat. En aquel momento no se optó por llevarla a cabo, pero ahora va a volver a presentar esta idea.
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