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ECONOMÍA
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El mal uso de Internet preocupa a las empresas
herramienta y evasión El uso de Internet para cuestiones personales por parte de los trabajadores está creando malestar en las compañías. Algunas están viendo caer su productividad y la motivación de sus empleados. Utilizar sistemas de filtraje de contenidos y códigos éticos son dos de las prácticas que comienzan a imponerse como soluciones efectivas
herramienta y evasión El uso de Internet para cuestiones personales por parte de los trabajadores está creando malestar en las compañías. Algunas están viendo caer su productividad y la motivación de sus empleados. Utilizar sistemas de filtraje de contenidos y códigos éticos son dos de las prácticas que comienzan a imponerse como soluciones efectivas
patricia pérez zaragoza

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Internet es un arma de doble filo en el trabajo. Es una herramienta que fomenta la eficacia y la productividad en las empresas. Facilita las comunicaciones y agiliza trámites. Pero su versatilidad puede en ocasiones volverse en contra del empresario. Muchos trabajadores caen diariamente en la tentación de usar internet en su horario laboral para evadirse, resolver asuntos personales, jugar, bajarse música e incluso ver pornografía, chatear y concertar encuentros. Esta es la faceta más polémica de internet en el trabajo. Un estudio de Optenet, empresa especializada en el filtraje de contenidos “on-line”, revela que un 49% de las consultas que hacen los trabajadores a internet en su horario laboral no tiene que ver con su actividad profesional, sino con cuestiones personales.

Según el estudio, más de un 30% de las consultas a internet en el horario laboral se hacen para leer la prensa, hacer compras, visitar páginas de entretenimiento, de pornografía y utilizar el correo web.

Búsqueda de soluciones

Estas peligrosas “diversiones” hacen que cada vez sean más las empresas que están buscando fórmulas para atajar la evasión de sus trabajadores. Alejandro Negro, abogado de Cuatrecasas, asegura que en el último año se han multiplicado las compañías que acuden al despacho en busca de soluciones. “Los empresarios están preocupados. Ven que la productividad de sus trabajadores está bajando, por lo que estiman necesario imponer normas que limiten el uso de internet para cuestiones personales”, asegura Negro.

La política de recursos humanos más adecuada para hacer frente a los conflictos actuales es imponer los denominados códigos telemáticos o de conducta. En este tipo de códigos, de uso particular e interno en cada compañía, las empresas exponen cuáles son las páginas web permitidas y cuáles las prohibidas.

Como medida técnica, los expertos también aconsejan el uso de filtros de contenidos que limiten el acceso a determinadas páginas. Los sistemas actuales cuentan con una herramienta denominada “firewall” que permite hacer este tipo de restricciones. También los antivirus ofrecen esta opción. En cualquier caso, para realizar una se- lección más específica de páginas web prohibidas, es útil recurrir a empresas especializadas en el filtraje de contenidos.

Una de las cuestiones más polémicas que surge a la hora de controlar el uso de internet es delimitar cuáles son los poderes de la empresa sin atentar a la intimidad del trabajador. Susana Bravo, abogada de la comisión ejecutiva confederal de UGT, afirma que las empresas deben tener mucho cuidado a la hora de controlar a sus empleados sin vulnerar el artículo 18 de la Constitución, que habla del derecho a la intimidad de la persona en todos los ámbitos de su vida. “El artículo 18 tiene una importancia vital. Es un derecho que se aplica directamente. No entra en juego ninguna otra ley o norma”, afirma.

En las empresas, es lícito controlar las conexiones de red y ver el ancho de banda que está utilizando un trabajador. Pero, según se interpreta de la Constitución, el correo electrónico se considera un medio de comunicación amparado por el derecho fundamental al secreto en las comunicaciones. “Por lo tanto, no parece lícito que se controlen los emails”, expone Bravo. En cualquier caso, algunas empresas contemplan en sus códigos telemáticos la posibilidad de leer los emails de sus trabajadores, puesto que consideran que deben ser sólo profesionales.

Hacia un uso racional

Ante las discrepancias y para evitar problemas mayores, como un despido y un posterior juicio, los expertos en recursos humanos estiman que lo más razonable es hacer un uso racional y responsable de internet. Susana Bravo estima que parece lógico que un trabajador use internet de forma limitada para cuestiones personales. “En ocasiones, puede estar justificado su uso. Por ejemplo, en puestos de vigilancia, internet puede ser una solución para para mantener al trabajador en alerta. Incluso hay estudios psicológicos que justifican este argumento”, añade.

En opinión de Alejandro Negro que alguien consulte su banco o lea la prensa ‘on-line’ es una práctica admisible. “Lo negativo e injustificado es que internet puede llegar a ser una droga”, añade.

El problema para una empresa surge cuando se percibe una caída de la productividad por parte de un trabajador. “Somos conscientes de que hay trabajadores que dedican un 30 o un 40% de su tiempo en la empresa a navegar por internet”, señala Negro.

Francisco González, experto en ciberderechos de Comisiones Obreras, afirma que otros problemas que pueden surgir es que se introduzcan virus en los ordenadores y que se colapsen los servidores. Incluso se pueden poner al descubierto datos confidenciales que puede usar algún “hacker” con consecuencias mucho más negativas.

Un mal uso de internet puede desembocar en el despido del trabajador “abusón”. Antes de llegar a ese extremo, desde Viálogos Capital Humano proponen hablar con el trabajador, intentar motivarle con nuevos retos y actividades profesionales o reubicarle en otro puesto de trabajo.