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Domingo, 12 de marzo de 2006
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Valencia
ARTE legado
De Alejandría hasta Nueva York, la herencia de Anzo inunda los museos más prestigiosos del mundo
De Alejandría hasta Nueva York, la herencia de Anzo inunda los museos más prestigiosos del mundo
a los ocho años comenzó a crear. Barro y papel de estraza fueron los materiales con los que se estrenó en el arte. En sus últimas obras, demostró ser un maestro con el acero y el aluminio. Sus amigos recuerdan, y añorarán, las fiestas de Nochevieja que organizaba en su casa. Su fino sentido del humor repleto de ironía inteligente hacían de él un gran anfitrión. Reconocen en Anzo a un hombre optimista, vitalista y que siempre gustaba vestir de negro. Eso sí, con la llegada de la primavera no se desprendía de su chaqueta blanca.

Hace hoy una semana la muerte de José Iranzo Almonacid, más conocido como Anzo, golpeaba al mundo artístico contemporáneo. El creador, que huyó de hacer carrera artística en ciudades cosmopolitas, conquistó los museos más prestigiosos del planeta desde su natal Utiel. Las pinacotecas se rindieron ante el precursor del Pop-art valenciano.

La herencia artística de Anzo, al margen del legado que deja a sus dos hijos, se puede disfrutar en los museos de todo el mundo: desde Alejandría, Tel Aviv, Amsterdam, Iowa, Grenoble, Florencia, Berlín, Río de Janeiro, Turín, Viena, Zúrich, Nueva York, Londres, Milán, París, Sao Paulo... Y también en España: Madrid, Barcelona, Sevilla, Ibiza...

En la Comunidad Valenciana, los lienzos y esculturas de Anzo están presentes en pinacotecas y en instituciones públicas. En la estación de Facultats, de la línea 3 del metro de Valencia, la escultura Lucha resiste a la atenta mirada de los pasajeros. Situación similar se reproduce en el Ateneo Mercantil de Valencia, en la Diputación de Alicante, en la Caja de Ahorros de Torrente, en el Palau de la Generalitat... Anzo está presente, aunque el ciudadano no lo sepa.

Él era “uno de los grandes”. En todo cuanto hizo demostró un talento lúcido. “Su obra responde a un planteamiento ideológico, a unas exigencias de autodisciplina plástica, a un modo de ver y sentir el entorno contemporáneo. Y es de destacar que haya adoptado como técnica una de las más difíciles: la que obliga al pintor a ser un híbrido de científico y artesano”, escribió Antonio Martínez en Gazeta del Arte .

Las obras que ilustran este reportaje forman una pequeña muestra del ingenio agudo de Anzo, que no abusó del color pero sí de la innovación. García Viñó, estudioso de los trazos del artista utielano, divide su obra en tres etapas: pintura-pintura, Pop-art y los Aislamientos. “Una serie de circunstancias confluyeron para que Anzo, que podía haber sido un buen pintor a la manera tradicional, se haya convertido en uno de los grandes innovadores del arte contemporáneo”, escribió García Viñó. Entre esas circunstancias está el afán del artista por crear valiéndose de arriesgados materiales. En una edición de la Bienal de Venecia expuso sus obras sobre aluminio y acero. El éxito fue fulminante. A partir de este momento, la fama de Anzo no hizo más que crecer. Se hizo un nombre.

El crítico Aguilera Cerni escribió del artista de Utiel que fraguaba “un modo original de entender la posibilidad y la necesidad del realismo que exigen las urgencias de nuestro mundo”. En sus obras de Pop-art aborda la actualidad irresponsablemente, pero con eficacia, con sorpresa, con ironía.

Luego nacieron su serie de Aislamientos. Como decía Anzo: “Aislamiento, incomunicación, desamparo, anulación del ser humano por lo tecnológico. Hay que rechazar la creencia de que la existencia de la sociedad se identifica con la función tecnológica industrial, presentándosenos con la máscara de la comodidad está atrofiando nuestra mente y cuerpo, creando necios e inválidos, encasillados y numerados”.

Por estas frases, se comprueba claramente la intención de la denuncia del artista con sus Aislamientos. Hoy, las obras del utielano permanecen, aunque él se haya despedido.



 

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