La decisión de los Príncipes de Asturias mantiene dividida a la comunidad científica. Hay especialistas, fundamentalmente del sector privado, que sostienen que lo lógico sería apostar por la técnica dado el potencial terapéutico de este material genético. La opinión del sector público es, sin embargo, muy distinta. Creen que el día en que la sangre del cordón umbilical garantice todas las esperanzas depositadas en ella, la investigación con células madre embrionarias estará tan avanzada que no será necesario recurrir al material almacenado en ningún banco.