Como de costumbre nuestros nunca bien ponderados ediles nos “favorecen” ahora con otra de sus geniales decisiones: contratar una encuesta para saber no las necesidades de Gandía y de los ciudadanos sino para saber cuanto les queremos y a quien queremos más de todos ellos. Encuesta que, para empezar, nos va a costar más de 4 millones de nuestras añoradas y queridas ptas. Y como son “muy democráticos”, al parecer sólo para “uso y disfrute” del tripartido gobernante y del PP, sin permitírselo al resto de formaciones políticas y mucho menos a los cándidos ciudadanos que son los paganos
El que se gasten cuatro millones y buen pico de ptas. en una encuesta que sólo les importa a ellos y que a los ciudadanos nos resbala, me parece un despilfarro inadmisible de los impuestos que pagamos. Y ya se pasaría de pitorreo si al final resulta que sólo les sirve para buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso, que es lo más seguro, y aplicar después los remedios equivocados.
A mi, personalmente, no me importa que hagan una o cien encuestas siempre y cuando las paguen de su bolsillo y no con los impuestos que nos obligan a pagar a los ciudadanos. Y si además de aguantarles y pagarles el sueldo, y demás gabelas, tenemos que pagarles también sus caprichitos me parece que eso es pasarse demasiado.
La podríamos admitir, y con reservas, si fuera para saber que opinamos los ciudadanos sobre las mierdas de perro que superabundan en cualquier acera de la ciudad o sobre la limpieza de algunos lugares, que brilla por su ausencia, o sobre el deteriores de muchas aceras, donde si no prestas mucha atención estás haciendo oposiciones a romperte una pierna, o sobre las piscinas y pistas de patinaje, entre otros desperfectos, que hay en el Paseo cuando caen cuatro gotas, y hasta cuando no caen, o sobre las obras y “desobras” que hacen sin ton ni son o para saber que opinamos de qué sólo se pongan todos de acuerdo, gobierno y oposición, para subirse los sueldos (y por cierto mucho más del IPC, como al resto de funcionarios) o para saber que opinamos de ellos por tomarnos por imbéciles cuando intentan convencernos de que cumplirán las promesas que sabemos olvidan antes de pronunciarlas, etc. etc.
En fin, lo que nuestros ediles deben tener presente es que el problema no está en escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa.
Creo que era Nietszche quien decía “Todo espíritu que posee algo grande y que ansia los medios para alcanzarlo, debe necesariamente ser escéptico; y que en lo referente al valor o falta de valor de las cosas, la convicción de los demás debe influir poco”.