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EDICIÓN IMPRESA
Valencia
Traspiés en la NIEVE
La masificación de las pistas provoca numerosos accidentes
Las pistas de esquí atraen año tras año a más aficionados. Nada menos que dos millones de esquiadores en España que, aparte de guantes, abrigo y gafas de sol, llevan poca protección. La masificación dispara los accidentes y uno de cada tres deportistas no contrata un seguro.
Seis muertes –tres en Sierra Nevada, dos en Candanchú y una en Valdezcaray– han convertido los primeros meses de la temporada de esquí en uno de los periodos más luctuosos que recuerdan los aficionados a la nieve en España. Desde que dejó de estar vinculada al alpinismo, esta actividad se ha convertido en un deporte de masas que mueve a seis millones de esquiadores al año, entre ellos más de 100.000 valencianos. La contrapartida es la siniestralidad. En cada campaña se producen alrededor de 60.000 accidentes de mayor o menor gravedad, según datos aportados por ACEM (Asociación Catalana de Estaciones de Esquí y Actividades de Montaña).

Estos datos preocupan a los profesionales del sector. ‘‘Cada vez hay más gente que esquía, y a mayor densidad más posibilidades de accidentes’’, afirma Manuel Rodríguez, gerente de la estación de Navacerrada y secretario de ATUDEM (Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña, que agrupa a 35 centros).

Aunque la Comunidad Valenciana no dispone de estaciones de esquí en montaña, sí hay una gran afición por el deporte blanco. Las pistas aragonesas de Javalambre y Valdelinares son las preferidas. El 80% de sus clientes son valencianos, según los datos que maneja ATUDEM.

Aunque las pistas han ganado en amplitud y seguridad y el material ha evolucionado, una de las claves de la siniestralidad parece residir precisamente en que el esquí sigue siendo un deporte de riesgo al que muchos usuarios ven como una forma más de hacer tu rismo. Y nada más lejos de la realidad. ‘‘El esquiador –insiste Rodríguez– tiene que conocer sus propias limitaciones. Por ejemplo, deslizarse más deprisa no significa que se vaya a dis frutar en mayor medida. Realmente, uno disfruta cuando controla la velocidad’’.

Para Patrik Roldán, monitor en Candanchú desde hace nueve años, la siniestralidad en este deporte obedece a varias causas. ‘‘Por un lado está la popularización del esquí. Un 80% de personas ha ido alguna vez a esquiar o lo ha probado. La masificación en las pistas es terrible. Por otro lado, se ha perdido el respeto hacia una práctica deportiva que entraña un cierto riesgo’’.

A bordo de unas tablas una persona es capaz de alcanzar los 200 kilómetros por hora en competición. El usuario normal puede llegar a los 60 kilómetros por hora. A esa velocidad los choques se multiplican. Pero las estaciones españolas son reacias a facilitar datos sobre la siniestralidad en sus pistas. Tan sólo Sierra Nevada publica en su web datos estadísticos al respecto.

Si se analizan los números, fueron 3.621 las personas que su frie ron algún accidente la temporada pasada, casi 1.000 menos que en la campaña 2003-04. Del total, 2.631 accidentes fueron en pistas verdes, las de nivel más bajo. En esquí alpino, el 34,8% de las lesiones fueron de rodilla, y el 23,2% de las sufridas por la práctica del snowboard fueron de muñeca.

Según datos facilitados por Intermundial Seguros, más de un 6% de los esquiadores sufre algún tipo de lesión o percance. Por eso son cada vez más exigentes a la hora de contratar un seguro. Más de un 65% de las personas que viajan a la nieve se preocupan de tramitar una poliza que les protega en caso de sufrir algún incidente.



 

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