El Comité de Competición de la Federación Española firmó el parte de defunción de la carrera deportiva de Roberto Heras. Le impuso una suspensión de dos años de duración por recurrir a un producto dopante, la EPO, y le quitó tanto el triunfo en la última Vuelta como en las dos etapas que ganó en esa edición, la de Valdelinares y la de Pajares. “Estoy muy sorprendido por el fallo”, dijo ayer José María Buxeda, abogado personal del corredor. “Tengo que hablar con Roberto antes de decidir los pasos a seguir”, añadió.
Tiene dos opciones: o recurrir al Tribunal internacional de arbitraje (TAS) o a la justicia ordinaria. En el primer caso, el proceso se prolongaría como mínimo durante meses; en el segundo, ni siquiera se puede hacer una estimación. Heras cumplirá 32 años dentro de semana y media. Y tendrá casi 34 cuando venza la sanción. Es su final, porque además, por una pacto interno, ningún equipo del UCI Pro Tour le fichará en cuatro temporadas.
La defensa montada por el abogado de Heras no ha resultado. Se basaba en la falta de fiabilidad del test anti EPO. Buxeda centró su despliegue jurídico en la indefensión del corredor ante un proceso analítico cuestionado en casos anteriores. El letrado, incluso, dejo entrever que pudo haber irregularidades en el traslado de las muestras de orina al laboratorio del Consejo Superior de Deportes (CSD), uno de los siete homologados en el mundo para hacer este tipo de pruebas. Y también se agarró a que, ante la falta de claridad del contraanálisis, se tuvo que realizar una tercera cata de la orina del ciclista.
Sin embargo, el Comité de Competición confirmó ayer la validez del control. Supone un respaldo para el test anti EPO y el hundimiento de Heras. El corredor bejarano estaba en la lista de sospechosos ya ante de disputar la Vuelta. Su bajo rendimiento en el Tour y sus espectaculares victorias en la Vuelta no le cuadraban a los comisarios de la Unión Ciclista Internacional (UCI). El dedo acusador multiplicó su fuerza al ver la recuperación del ciclista del Liberty tras la aparatosa caída en la etapa de Burgos. Ante esa resurrección, la UCI intensificó la vigilancia sobre Heras. Y en la penúltima etapa, la contrarreloj de Alcalá de Henares, saltó la alarma. El escándalo. El control había dado positivo. Y ahí acabó todo.