El Real Madrid quedó K. O. en la Copa en sólo 90 minutos. En la competición que tenían puestas más esperanzas los blancos se pueden ya despedir del título sin jugar la vuelta en el Bernabéu el próximo martes. El Zaragoza dio un repaso al Madrid y propinó una goleada histórica a un equipo que hizo aguas en defensa, no carburó ni ayudó en el centro del campo y acabó humillado por el rival ante el que esperaba vengarse de la final perdida en 2004. La verdadera revancha se la tomó el hermano de Gabriel Milito, Diego, que tuvo una efectividad asombrosa y marcó cuatro goles, aunque el Zaragoza pudo conseguir más tantos.
El baño del Zaragoza en la primera parte ya se concretó en tres goles, pero Casillas, con un impresionante paradón a bocajarro en el minuto 40, impidió el cuarto, cuando el Madrid, en una acción de estrategia, había intentado arreglar el continuo desaguisado defensivo. Roberto Carlos y Helguera dejaron una autopista a Ewerthon, y de la banda del brasileño salieron dos de las tres primeras asistencias a Diego Milito y el otro pase que Casillas salvó ante Óscar. El pase de gol del 3-0 fue de Cani, que también lideró ofensivamente el ataque de un equipo que maravilló con un magnífico fútbol, a base de toque, velocidad y efectividad.
El saque de banda que dio origen al 2-0 fue un ejemplo de la dejadez y falta de concentración de la defensa blanca, que probablemente pensó que había fuera de juego en esa jugada en unos minutos en los que el Zaragoza estaba arrollando a los visitantes. Había salido con excesivas precauciones el Madrid, imprecioso, sin el balón, sin presionar arriba y sin imponer autoridad, pero no le dio tiempo a reaccionar, porque en sólo ocho minutos Ewerthon, Milito y el regalo defensivo habían desnudado todas las carencias de una zaga nerviosa y sin ninguna ayuda de los mediocampistas.
Aunque se temía que el Zaragoza podía pagar la baja de Toledo, los locales no tenían nada que temer, porque no permitieron al Madrid crear ni un acercamiento hasta la media hora. Sin embargo, las llegadas del equipo de Víctor eran continuas, e cuando se echó atrás con el 2-0 y, antes de que Baptista sorprendiese, permitió dominar al Madrid pero sacó partido con un gran remate picado de Milito. Casillas, lamentándose como antaño, no daba crédito.
Se pensaba que podía cambiar la decoración tras el descanso, ya con Pavón por el lesionado Helguera, el Madrid obligado a dominar y el Zaragoza echado atrás para intentar aguantar. Pero la amenaza para los blancos estaba precisamente ahí, sin capacidad para generar. Los despistes defensivos continuaron, y en el 4-0 Sergio Ramos y compañía dejaron solo a Diego Milito, para que el argentino confirmarse una plena efectividad con cuatro remates.
En pleno descentre, una pérdida de balón permitió a Ewerthon poner la manita. López Caro sacó a Zidane y Cassano, pero el Zaragoza no se asustó. Al contrario. Continuó jugando igual, lógicamente con menos ritmo, y después del sexto pudieron llegar más.
Ni tan contundente resultado acabó con la moral de López Caro: “Sólo para los cobardes está resuelta esta eliminatoria. Este equipo tiene mucho orgullo y confío en que en la vuelta vamos a tener otra tarde igual que la del Zaragoza. Vivo en la esperanza de remontar.”