El traslado del claustro de la Valldigna empezará en una semana y concluirá en junio
Un 10% de las 283 sillares de la pieza arquitectónica necesitará una intensa restauración
El traslado del claustro del Abad al monasterio de la Valldigna comenzará en una semana, según aseguró ayer el conseller Font de Mora, que indicó que sólo falta el permiso de obras del Ayuntamiento de Torrelodones. La instalación finalizará en junio y un 10% de las 283 piezas necesitará una restauración intensa.
El Consejo de Ministros aprobó el pasado 13 de enero que el Claustro del Abad fuese trasladado al Monasterio de Santa María de la Valldigna, en Simat. Era el paso final de una negociación que duró años para que esta pieza arquitectónica se devolviese a su lugar de origen. Construido entre 1357 y 1387, fue transportado hasta el Palacio del Canto del Pico en Torrelodones en 1920, donde quedó instalado definitivamente dos años después.
Una vez publicado en el Boletín Oficial del Estado, el pasado 31 de enero, el Real Decreto del Ministerio de Cultura en el que se autoriza el traslado, el conseller de Cultura, Alejandro Font de Mora, anunció ayer que en “unos días” comenzará a efectuarse el traslado de las piezas. Ahora están pendientes del permiso de obras del Ayuntamiento de Torrelodones, “un mero trámite que no tardará ya que están todas las autorizaciones firmadas”.
Font de Mora aseguró ayer que el retorno se irá realizando progresivamente. A medida que se vayan trasladando las piezas se efectuará la restauración. El plazo final para que el claustrillo esté instalado definitivamente y pueda ser visitado será junio de este mismo año.
El arquitecto responsable de la rehabilitación, Santiago Vila, aseguró que las 283 piezas del claustro tendrán que ser restauradas, aunque un 10% presentan un deterioro más grave, sobre todo en la basa y el fuste. Una vez se identifiquen las piezas, se desmontarán una a una y se trasladarán para acometer las labores de reparación en vehículos de volumen medio, dado que el emplazamiento donde está ahora el claustrillo impide que suban camiones grandes.
La situación a la que ha estado expuesta la pieza, en la sierra madrileña a 1.100 metros sobre el nivel del mar, frente a los 30 de Simat de la Valldigna, ha sido una de las razones por la que los 283 sillares han sufrido deterioro. Además, la forma en que fue llevado a Torrelodones y el reforzamiento con elementos metálicos en algunas partes también ha contribuido a la “degradación” del claustrillo, según aseguró ayer Santiago Vila, que apunto que el traslado “será menos complejo que el del patio del embajador Vich”.
Durante la rueda de prensa, Font de Mora explicó que la catalogación que su conselleria va a realizar de todos los bienes de la Comunidad que se encuentran en otros lugares de España “se hace como medida cautelar, no porque tengamos intención de reclamar nada, pero se hará un inventario de todo”.