Las bajísimas temperaturas de la noche del sábado al domingo de la semana pasada hicieron presagiar otro desastre por heladas en todos los cultivos de las comarcas valencianas que quedaron al ‘descubierto’ cuando se abrieron, en la tarde del sábado, dos masas nubosas, dejando entre ambas un enorme pasillo al raso que propició un fuerte y rápido descenso de los termómetros.
Ya saben que la amenaza se centra en estos casos en los cultivos que se encuentren en fases vegetativas que puedan verse dañadas, y en este caso son todas las hortalizas, los cítricos y algunos almendros y frutales que habían adelantado su floración.
Sin embargo, en las comarcas litorales, donde se temían daños en los cítricos, el grado de afección ha sido ínfimo, algo casi increíble. Por supuesto que las hortalizas están todas patas arriba, pero esto se daba por descontado. Es más, antaño sucedía cada invierno. Entra dentro de la normalidad que ahora escaseen durante unas semanas las buenas alcachofas y lechugas, o que no queden habas sanas de momento.
La mayor atención estaba fijada en el desenlace de los cítricos, porque se llegó a temperaturas de 3 y 4 grados bajo cero en zonas con naranjas. Está claro que no hay daños en hojas, como los hubo el año pasado, pero ¿y en los frutos? Pues tampoco. Cuesta encontrar alguna naranja parcialmente afectada en los huertos presumiblemente más expuestos ¿Por qué? Los expertos cuentan que la clave estuvo en el proceso de descongelación, que fue suave y prolongado.
Los daños por helada se producen porque el jugo gana volumen al congelarse y acaba rompiendo las celdillas que lo contienen, destruyéndose los tejidos. Pero a veces, este proceso queda en el umbral de lo peor, no acaban de reventar las celdillas por unas décimas de grado, y, en cambio, acaban reventando después, al descongelarse con rapidez.
En esta ocasión todo fue con lentitud, porque el ambiente era muy frío, antes y después. La congelación no acabó de llegar a lo máximo, a la rotura, y la descongelación fue larga, con lo que, sorprendentemente, los frutos están sanos. Un milagro.
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