La localidad valenciana de Enguera es un claro ejemplo de pueblo volcado con la producción y elaboración de aceite de oliva virgen de gran calidad. José Parejas, el director de la cooperativa local, dice que, en realidad, la vida cotidiana de su pueblo refleja ‘‘la auténtica cultura del olivar’’.
Algunas personas reconocerán la marca del aceite ‘‘El Campiñero’’ de Enguera a raíz de que el actor porno Nacho Vidal lo haya puesto de moda a través de intervenciones suyas en ciertos espacios ‘‘del corazón’’, en los que glosó la gran calidad del producto, por convicción y, sin duda, en reconocimiento al pueblo de sus orígenes familiares.
Sin embargo, el hecho es que el aceite enguerino goza desde hace mucho tiempo de gran prestigio entre los consumidores valencianos y gran parte de la vida económica y gastronómica del pueblo gira alrededor del esmerado cultivo de sus oliveras y, desde luego, de la cooperativa local, la empresa de todos.
Parejas tiene razón, es una cuestión cultural, porque se nota por todas partes cómo el olivo y el aceite impregna la actividad de la mayoría de los enguerinos.
Los campos están cuidadísimos. No es exageración: están barridos. Los olivos se encaraman entre riscos, llenando cualquier hueco de los secanos de antaño, hoy reconvertidos en riego a goteo, para poder dar pequeñas aportaciones de aguas que aseguran la producción y la calidad. Y el conjunto forma un laberíntico paisaje irrepetible.
Dos millones de litros
Son, por lo general, pequeñas parcelas que van pasando de padres a hijos y, generación tras generación, todos se afanan en esmerarse en algo que es casi devocional, desde la poda hasta la recolección. Da gusto admirar el esfuerzo de miles de personas recogiendo los diminutos frutos que darán paso al apreciado líquido dorado. Y después, esas interminables colas de coches y furgonetas en la cooperativa, al atardecer de cada día, para pesar lo recogido.
El director dice que no hay otra cooperativa ni cualquier entidad en España donde se realicen más pesadas. Hasta 24.000 cada año, porque cada agricultor, cada propietario de oliveras, va recogiendo sus frutos poco a poco, y los pesa a diario, porque la molturación se ha de hacer enseguida. Ahí está el definitivo secreto de la calidad: Buen género, recogido a tiempo y con mimo y elaboración cuidada e inmediata.
Para eso dispone de la cooperativa de las mejores y más modernas instalaciones. Las últimas inversiones, el año pasado, fueron de medio millón de euros, y así se facilita molturar 300.000 kilos diarios de aceitunas.
Por todo ello también, a los agricultores enguerinos se han unido otros olivareros de pueblos colindantes, como Anna, Bolbaite, Navarrés, Montesa...
La producción de este año ha bajado algo a causa del frío y el pedrisco del año pasado y de la sequía. Siete millones de kilos sobre los 9 de cosecha récord de las 3.600 hectáreas asociadas, que pertenecen a 1.600 agricultores. En cambio, su grandísima calidad ha permitido no sólo que el aceite obtenido tenga únicamentede 2 décimas de acidez, obteniendo la catalogación de virgen extra, sino que la cosecha ha dado un rendimiento muy alto, alcanzando los 2 millones de litros, frente a 1,9 en la campaña con 9 millones de kilos.