Cuánto tiempo lleva vendiendo en el mundo de la charcutería?
–Empecé en el negocio de mis padres desde el año 81. Pero, desde el año 2004 mi mujer y yo decidimos ubicarnos en un puesto cercano al de mis padres, y así ampliar el negocio. Actualmente ambas paradas se llaman charcutería Chiquillo, ubicadas en el mercado del Cabañal. La más antigua la lleva mi hermano Juan Carlos, que acaba de ampliarla.
–¿A qué tipo de embutido está destinado cada negocio?
–El de mi hermano vende todo tipo de ibéricos y quesos especiales, mientras que nosotros nos decidimos por el embutido cortado. Mis productos están destinados a una venta más rápida y en la que el género ya está cortado desde primera hora de la mañana, por lo que el cliente compra en función de lo que más le atrae. Es muy cómodo servirlo y, de este modo, se llevan embutido de distintas clases.
–¿Qué diferencia se aprecia entre un embutido y otro?
–En mi caso buscamos un tipo de embutido de calidad pero que no esté registrado por ninguna marca. El objetivo principal es que cueste barato pero sin restar calidad. Vendemos todo tipo de embutidos pero con mayores ofertas que en otro negocio ya que huimos de las marcas y conseguimos el género hasta cuatro o cinco euros más barato por kilo.
–¿Cuál es la respuesta de la gente?
–A la hora de ver los precios preguntan sobre la calidad y, lo cierto es que cuando lo prueban, repiten y así conocen nuevas marcas. Además, de este modo, se llevan de todo para probarlo.
–¿Cuál es el producto que más se está solicitando en estos momentos?
–Hoy en día, gusta mucho todo lo relacionado con el pavo; salchichón de pavo, chorizo de pavo, pechuga… El objetivo es comer sano. Por eso, mucha gente joven solicita estos productos ya que están libres de grasas y de sal. También son muy saludables a la hora de combatir el colesterol.