El moscatel espumoso de Cheste conquista Vietnam
El dulce vino de la cooperativa Cheste Agraria dobla su producción y se introduce en toda Europa, EE. UU., México, Japón, China y Taiwán
El dulce vino de la cooperativa Cheste Agraria dobla su producción y se introduce en toda Europa, EE. UU., México, Japón, China y Taiwán
En Vietnam, China y Taiwan brindan con Reymos, el vino espumoso de uva moscatel de la cooperativa valenciana Cheste Agraria.
Reymos es el ‘rey del moscatel’, y como tal está triunfando en todo el mundo. Tras extenderse por casi toda España y otros países de la Unión Europea ha logrado introducirse en mercados tan prometedores como Estados Unidos, México y Japón, pero su triunfo más exótico está siendo la conquista comercial de Vietnam, uno de los pocos países comunistas que quedan en el mundo y que, al igual que su vecina China, está entrando en un sistema económico capitalista y de consumo.
La cooperativa chestana está encontrando en este nuevo producto una esperanzadora salida viable para su producción vinícola. Francisco Alemany, gerente de la empresa, explica que, en medio de un mercado de vinos saturado, resulta ilusionante disponer de un producto como el Reymos que, pese a su reciente nacimiento, ya goza de aceptación y reconocimiento creciente en todas partes y ha doblado su producción respecto al año anterior.
El pequeño milagro está siendo posible por la combinación entre una cuidada e innovadora elaboración en Cheste Agraria y la adecuada comercialización a través de la red de Anecoop, la cooperativa de segundo grado en la que confía las ventas en el exterior, y con evidente éxito hasta el momento.
Cheste forma parte del clásico cinturón vitivinícola de la provincia de Valencia donde se produce la mayor parte de la uva moscatel de mayor calidad, junto a Chiva, Godelleta, Turís, Monserrat, Montroy, Real...
La moscatel es la uva más sabrosa y dulce de todas y cuenta con dos salidas clásicas: Su consumo directo como fruta fresca, en verano, y la elaboración de mistela (ahora llamada técnicamente vino de licor), que consiste en añadir al mosto alcohol vínico, con lo que aquel se equilibra y ya no fermenta, manteniendo todo su agradable dulzor afrutado.
El problema es que las ventas de mistela moscatel están bastante estancadas, en parte por la competencia de sucedáneos que intentan parecérsele con mosto de otras uvas, y también porque no es producto de gran consumo. Se toma un chupito y vale, y una botella puede durar meses en casa.
Los socios de Cheste Agraria producen 10 millones de kilos de uva moscatel, pero la elaboración de mistela no pasa de 2 millones de botellas. Había que buscar una salida, porque la venta de uva como fruta también está limitada por su corto periodo de tiempo disponible y una demanda retraída.
En Italia conocieron cómo hacen el Asti y otras elaboraciones vinícolas modernas y hace cuatro años se lanzaron a probar. Invirtieron 3 millones de euros en nuevas instalaciones de elaboración y fermentación carbónica en grandes depósitos de acero inoxidable, porque el gas es natural, como si fuera un cava. Y así nació el Reymos, para el que se diseñó además una botella especialmente atractiva.
Al principio costaba introducirlo, pero cuando se empezó a concer, subió la aceptación. Las cifras de ventas se han ido doblando de año en año, alcanzando el millón y medio, y con perspectivas muy favorables para próximas campañas.
La mayor parte se coloca en España y otros países europeos, como Alemania, pero están muy ilusionados con lo que representa Norteamérica y, sobre todo, Asia. La ‘conquista’ inicial de Vietnam, Taiwán, Japón y China resulta paradigmática. Saben que lo más difícil ha sido llegar, y ahora quieren aprovechar el tirón en aquellos mercados tan lejanos.