Hace unos días Bruselas –se llama así cuando se refieren a la Comisión Europea y debe ser por la confianza que tenemos ya con ese conjunto de burócratas que nos han llevado a la moneda única, al euro, que debe ser única porque cada vez quedan menos en los bolsillos de los contribuyentes–; digo, que la Comisión Europea ha aprobado un paquete de medidas para mejorar la protección y el bienestar de los animales a lo largo de los cinco próximos años.
Una nueva Animalandia futura señala, textualmente, que: “ La protección y el bienestar de los animales no sólo son esenciales por razones éticas y morales, sino que también se imponen a la hora de proteger la salud de estos y la calidad de los alimentos”.
Todo esto dicho una temporada, se me ocurre, de frío invierno polar que vuelve y que mantiene bajo cero la ciudad y parte del “extranjero”; indigentes, obreros sin papeles, obreros con papeles y salarios de risa y una tasa de emigración que no da abasto y que se amontona en edificios de escaleras de madera, sin agua potable etc- caso de inmuebles de París ardiendo, puentes bajo el Sena y el antiguo cauce del río Turia – un río lleno de vida- y con media revolución social en marcha. Cierto contraste. ¿No?
Está bien lo de los animales, pero se lo voy a preguntar a esa señora que hace un rato casi se da un “leñazo” contra la acera, recién parcheada - plan 72 horas- por haber pisado “une “merde” de perro, aún humeante, caída de un animal sin bozal, medio suelto con esa larga cuerda elástica y en manos de un dueño semisonriente, seguro en su chándal y protegido por “el pobre” animal de casi 50 kilos...y un poco más allá, la de la hora, cumpliendo con su deber, poniendo multas mientras sortea tres coches en segunda fila y uno en tercera. La vida.
Hablo de Valencia, no de Bruselas.
Seguro que algún lector dirá, no es la primera vez, que soy un demagogo porque no cuento toda la verdad y me dejo en el tintero que también se trata de regular la experimentación con los animales y garantizar que los alimentos que se les dan cumplan unos requisitos mínimos para lo cual se creará una etiqueta- otra etiqueta- y una Comisión- otra Comisión financiada por la sufrida clase media que sale a Comisión gubernamental por cabeza- para vigilar que se cumpla.
Cerca de mi casa un cartel pide por favor que respeten la entrada del garaje y que el perro haga sus necesidades en otro sitio más adecuado. Y cada día “la mona” nueva aparece como la luna. Es maravilloso.
Amo esta ciudad porque es la pasión pura. ¿Bruselas?. La señora me dice, textualmente,! A Bruselas que le vayan dando!. ¡Cuidado con el perro... y con las gallinas y con las vacas!. Sinceramente suyo.