Los caminos se separan. Dos pequeños partidos nacionalistas valencianos –la Opció de Carles Choví y la Esquerra de Albert Marin– formalizarán mañana su pacto preelectoral para concurrir juntos a los comicios municipales y autonómicos de mayo de 2007, con lista conjunta incluida. Estas dos formaciones, cuyos nombres no hace mucho se barajaban entre los posibles compañeros de viaje de Unió Valenciana para esa misma cita electoral, descartan por ahora la vía de la “gran coalición valencianista” que buscaba Joaquín Ballester.
Que las negociaciones a tres bandas entre Opció Nacionalista, Esquerra Nacionalista y Unió Valenciana hayan quedado apartadas por el momento, no quiere decir que se cierren todas las puertas. De hecho, las tres formaciones firmaron juntas en 2005 un manifiesto sobre la reforma del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana.
Ahora, sus principales protagonistas no dan por rotas las conversaciones, aunque sí reconocen que se han enfriado y que para retomarlas cada uno pone sus propias condiciones.
Para Ballester, presidente de UV, el pacto debía permitir a las distintas partes la suficiente libertad como para poder llevar a cabo acercamientos y acuerdos más o menos puntuales con otras formaciones, léase Coalició Valenciana, PP o PSPV. Pero además estaba el escollo ideológico que, aunque podía parecer salvable, a largo plazo habría supuesto un problema entre el binomio Opció-Esquerra y Unió: la lengua.
Cierto es que la Opció de Choví procede de una escisión de UV, pero mantienen posiciones diferentes en cuanto a la lengua. Los primeros aceptan y utilizan el valenciano normativo de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, y así lo muestran en su página web; los segundos asumen sólo las normas de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana, y consideran que serían un blanco perfecto para los ataques de sus detractores en ese sentido.
Por su parte para Choví, secretario general de ONV, sería conveniente separar el voto valencianista de la extrema derecha que, para ellos, representa CV, o del centralismo del que adolece el PP, por lo que no veía con buenos ojos el acercamiento de UV a estos dos partidos. La intención de Choví es, descartada la del valencianismo, formar una plataforma nacionalista en la que incluso podría tener cabida el Bloc de Enric Morera, si su alianza con Esquerra Unida no fuera tan evidente para el dirigente de ONV –lo cual tampoco es de su agrado al ser EU una delegación de un partido nacional, igual que Esquerra Republicana del País Valencià–.
Proyecto a largo plazo
Les queda, pues, a Choví y a Marin, sumar fuerzas con otros grupos independientes a nivel local y personas individuales, aunque son conscientes de que no hay demasiadas opciones nacionalistas en el abanico político de la Comunidad Valenciana.
Choví reconoce que su coalición no tiene posibilidad de obtener representación parlamentaria, ni aunque se rebaje el listón del 5 al 3 por 100 –sus cálculos se quedan en un 1,5 por 100–, pero se conforma con consolidar una base que les permita trabajar a largo plazo e implantarse poco a poco en los municipios.