Los resultados de las elecciones del domingo en Portugal obligan a una cohabitación entre el presidente derechista Cavaco y el primer ministro socialista Sócrates, quien disfruta de holgada mayoría parlamentaria pero que acaba de ver que “su” candidato era arrollado en las urnas. Cavaco, economista, que fue primer ministro en épocas de mayor bonanza, sentirá la tentación de intervenir en la política gubernamental, lo que podría ser fuente de inestabilidad. Y Sócrates deberá convocar rápidamente un Congreso en el PS para poner orden en su partido.