Disparos y gritos. Esto fue lo que se escuchó la noche del pasado miércoles en el chalé de la familia Ramírez Ferri de Canals. ‘‘Os vamos a matar aunque consigamos el botín’’. Con una frase como esta los asaltantes amenazaron al matrimonio. Por ello, cuando en la habitación de la caja fuerte donde el empresario se subió con dos de los atracadores se escuchó un disparo, su mujer gritó ¡¡Paco!! y pensó que aquellos hombres habían cumplido su amenaza.
Beatriz sintió que ella, en esos momentos boca abajo y con la cabeza cubierta por una almohada, sería el próximo objetivo de los ocho asaltantes.
Con esta crudeza relataba Francisco Ramírez a la Guardia Civil el infierno que vivió en el chalé, según indicó ayer su abogado.
Los atracadores se volvían más agresivos según pasaba el tiempo y repetían una y otra vez que cumplirían su amenaza mientras les apuntaban a la cabeza ‘‘con una pistola plateada’’, según declaró Ramírez ante la Guardia Civil. De hecho, fuentes del caso señalaron que los asaltantes ‘‘tenían muy claro que los cargaban, que los matarían de todas formas, se lo dijeron constantemente’’.
Sin embargo, nada más lejos de la realidad, el disparo que escuchó la hija del fundador de la empresa Ferry’s fue el intimidatorio que realizó su marido con una pistola, que, según su abogado, José Antonio Prieto, alcanzó por suerte.
Desesperado
Una situación que Ramírez explicó que hizo por pura desesperación ‘‘de ver que de ahí no salíamos’’. Un aspecto que llevó al propietario del chalé a utilizar el arma que había hallado en el dormitorio donde estaba la caja fuerte.
Ramírez aseguró que aprovechó un descuido de éstos, que no pensó en las consecuencias que podría tener para su esposa, que permanecía en otra sala retenida por otros asaltantes; fue, dice, un disparo disuasorio, que, sin embargo, dio paso a un fuego cruzado que se saldó con la muerte de dos de los asaltantes.
Tiro al aire
En su declaración ante la Guardia Civil, el yerno del fundador de la firma textil aseguró que, tras ese primer disparo al aire, los dos atracadores que le acompañaban y que le habían herido en un costado con un arma blanca, salieron huyendo de la habitación.
El tiro alertó al resto de los asaltantes, al menos ocho, que se encontraban custodiando a la mujer o saqueando las distintas dependencias de la casa.
El propietario de la vivienda asegura que, al tiempo que intentaban huir, algunos de los asaltantes abrieron fuego contra la habitación en la que él se encontraba para impedirle salir. En medio del tiroteo hubo un momento en el que Francisco consiguió reunirse con su esposa y ambos quedaron atrincherados en una habitación del domicilio.
Fue en el transcurso de este tiroteo, al repeler los disparos, cuando hirió mortalmente a dos de los atracadores, uno de los cuales se desplomó en el hall de la vivienda.
En el enfrentamiento armado, más de uno de los asaltantes utilizó el arma y realizó disparos, según señaló el representante legal de la familia , José Antonio Prieto.
Según el abogado, su cliente ‘‘no sabe calibrar la cantidad de armas que llevaban los asaltantes, aunque tampoco recuerda que alguno de ellos tuviera las manos vacías’’. El tipo de armamento de los atracadores iban desde pistolas hasta diferentes armas blancas.
Sin razón
En cuanto a los disparos que realizó Francisco Ramírez , el letrado aseguró que su cliente no recuerda las veces que apretó el gatillo, aunque parece ser que no llegó a vaciar el cargador.
Ramírez sostiene que se enteró de la existencia de una segunda víctima mortal cuando la Guardia Civil le dijo que había un cadáver en el jardín. Ramírez dice desconocer las razones por las que los delincuentes eligieron su casa como objetivo; no sabe por qué ‘‘iban a saco para llevarse cuatro duros’’.
En la vivienda, según declaró, apenas había dinero, aunque como la casa estaba en venta, la Guardia Civil sospecha que los asaltantes podrían haber recibido un ‘‘soplo’’ de que la transacción inmobiliaria ya se había realizado. Los asaltantes irrumpieron en la vivienda a las 20.30 horas del miércoles, cuando él veía la tele y su esposa cosía en una salita situada en la primera planta.
Los atracadores, que accedieron a la vivienda tras inmovilizar al casero y a su hijo en una casa anexa, perdieron muchas de las joyas de las que se habían apoderado en su precipitada y accidentada huida.
Los ladrones eran, según la víctima del atraco, ocho personas. Iban encapuchados y, al menos cuatro, llevaban armas de fuego. El resto iba pertrechado con cuchillos y machetes. ‘‘No te imaginas la cantidad de armas que llevaban’’, según han señalado los círculos próximos a la familia . Ramírez ha declarado que algunos tenían acento sudamericano y que otros hablaban un idioma extranjero que no ha sabido precisar con claridad.
Cuerpo ennegrecido
El abogado aseguró que el cuerpo de su cliente ‘‘está prácticamente negro de las patadas y puñetazos que recibió. Tiene hematomas por todas partes’’. Además, añadió el letrado, Ramírez ‘‘tiene que acudir todos los días a curarse las heridas que tiene y todavía permanece con todo el vientre vendado’’. En cuanto a la situación que está viviendo la familia Ramírez Ferri, el letrado aseguró que están durmiendo ‘‘como pueden, casi siempre sedados’’.
Prieto aseguró que su representado se encuentra ‘‘muy decaído física y psíquicamente’’, pero que tiene ‘‘muchas ganas de contar lo que sucedió ante la juez’’. El letrado dijo desconocer ‘‘la imputación formal’’ que podría tener su cliente, aunque reiteró que tiene previsto contar todo ‘‘sin ningún inconveniente’’.
Ramírez pasará esta mañana por el Juzgado de Instrucción número 2 de Xàtiva. Su letrado aseguró que, desde el punto de vista jurídico consideraba que sin ‘‘duda alguna’’ su cliente actuó ‘‘en legítima defensa’’