El brote de gripe aviar en Turquía con cuatro personas fallecidas por la variante más peligrosa del virus, el H5N1, significa para todo el mundo, pero muy particularmente para los ciudadanos de la Unión Europea, un salto cualitativo en la extensión de la enfermedad que no por previsible deja de ser peligroso.
Varios factores confluyen en el salto de esa epidemia a Turquía. Por vez primera se han registrado muertos fuera del área del sureste asiático. El virus se ha manifestado con una celeridad superior a la hasta ahora conocida, pues desde el pasado día 1 se han confirmado en el escenario turco cuatro fallecidos entre muy pocas decenas de enfermos, mientras que desde su aparición en Hong Kong, en 1997, y recrudecimiento a partir de 2003, el H5N1 ha costado la vida a 74 personas en cinco países asiáticos, con 144 casos diagnosticados. El hecho de que los casos más agudos de la enfermedad se hayan dado dentro de núcleos familiares arroja la sospecha de que pudiera tratarse de los primeros contagios entre humanos, lo que indicaría una mutación del virus capaz de originar la temida pandemia. Un cuarto elemento de inquietud es que los sucesos de Turquía sitúan el temido virus de la gripe aviar no sólo a las mismas puertas de Europa, sino en el pasillo más natural de comunicación con el continente asiático y en un país que aspira a integrarse en una UE con la que mantiene un tráfico cada vez más fluido de personas y de mercancías. Hay por tanto motivos para que nuestras autoridades sanitarias den cuenta a la ciudadanía del grado de cumplimiento del Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de Gripe, esbozado por el Ministerio de Sanidad en 2003 y concluido en mayo último, de acuerdo con las autonomías. Mejor que discusiones faltas de rigor sobre los millones de dosis de antivirales que debe almacenar España –no se olvide que una joven fallecida en Turquía estaba bajo tratamiento de Tamiflu–, hay que aplicarse a la coordinación entre las Administraciones sanitarias y a una disposición ágil de la batería de medidas preventivas en función de la evolución de lo que aún es epidemia aviar, cada vez con más riesgo de transformarse en pandemia.