La Casa Belén, proyecto emprendido por Cáritas Diocesana de Valencia hace unos días y que se prolongará hasta el mes de marzo, abrirá sus puertas más allá de la medianoche dadas las condiciones en que tienen que pernoctar los inmigrantes del cauce del río en estos días de intenso frío. “Las temperaturas han bajado y por eso nos vemos obligados a aumentar las horas de atención. Incluso nos estamos planteando dejarlo abierto durante toda la noche”, señaló ayer el portavoz de la entidad, el sacerdote Edison López.
El local alquilado por Cáritas en la calle Guadalaviar, junto al río, nació con el propósito de ser punto de encuentro para los sin techo los siete días de la semana. “Un lugar donde poder comer y pasar unas horas en compañía”. Además, la iniciativa contaba con la disposición de aseos, servicio de lavandería y consignas. Pero, la Casa Belén se ha visto obligada a prescindir, por el momento, del servicio de ducha y lavadora porque “el calentador está estropeado y la máquina para lavar todavía no ha llegado”.
Los inmigrantes, alrededor de la media centena cada día, acuden al local para comer un plato caliente. Cáritas ha contabilizado un reparto medio de 120 bocadillos diarios.
El bajo no cuenta con las condiciones necesarias para alojar a los inmigrantes “por lo que no habilitaremos camas. Además, esa no ha sido nuestra finalidad en ningún momento”, indicó el sacerdote.
Los inmigrantes continuarán el lunes reivindicando un techo.