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Sábado, 7 de enero de 2006
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Valencia
Enero caliente
CANTE JONDO

Se acabó. El receso-aletargamiento político consecuencia del calendario navideño ha llegado a su fin, y enero empieza fuerte en lo tocante a actos y visitas de destacados dirigentes a la Comunidad Valenciana. En breves fechas se pasearán por nuestra autonomía el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero , y el presidente del PP y jefe de la oposición, Mariano Rajoy . No es preciso desarrollar, una vez más, la extendida idea que atribuye a la Comunidad el perfil de plaza decisiva para las ambiciones electorales que alientan a los dos principales partidos del arco parlamentario, a pesar de la cuestionada contribución de los socialistas valencianos al éxito electoral de 2004 que condujo a Zapatero a sentarse en La Moncloa.

Lo bien cierto es que nos encontramos a poco más de un año y medio de una cita con las urnas autonómicas y municipales y que tanto el PP como el PSPV-PSOE deberán emplearse a fondo para alcanzar los resultados por los que suspiran. En el caso del PP, su presidente y Jefe del Consell, Francisco Camps , no puede aspirar sino a revalidar, y si es posible, al alza, la cómoda mayoría absoluta que le garantice una legislatura estable. El camino para alcanzar tal fin va a ser arduo y no exento de complicaciones, a pesar de tener a su favor –anima mucho– unas encuestas preelectorales que atribuyen al PP valenciano una distancia respecto al PSPV de más de 7 puntos. Las complicaciones a las que aludimos son de índole interno y tienen fecha de caducidad: la confección de las candidaturas electorales obligará a ciertas negociaciones con los restos del zaplanismo, especialmente en Alicante, donde José Joaquín Ripoll , presidente de la Diputación y del PP provincial, controla la estructura del partido y no parece estar dispuesto a que se le ignore en lo tocante a candidaturas y listas electorales que afecten a Alicante. De momento, no parece de recibo que como parte de futuras negociaciones se le haya propuesto dejar caer en el saco del olvido la denuncia interpuesta contra el ex delegado del Consell en Elche, Manuel Ortuño , bestia negra de los zaplanistas y para quien vienen exigiendo una sanción disciplinaria por los insultos y descalificaciones que éste ha vertido contra no pocos de ellos. Por otro lado, no hay que olvidar que la estrategia depredadora seguida en su momento por Eduardo Zaplana y enfocada a deglutir a Unión Valenciana (UV) –coronada la hazaña con un sobresaliente alto, a que negarlo– se vuelve ahora en contra del PP, al no disponer en su entorno ideológico más cercano de ninguna fuerza política a la que acudir para cerrar pactos. Al contrario. Si la Coalición Valenciana (CV) de Sentandreu y lo que queda de UV logran cosechar votos en 2007 lo harán a costa del PP y, los dioses no lo quieran, ríanse ustedes de las ¿presión? ¿chantaje? que Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) ejerce sobre los socialistas catalanes, en el supuesto de que los populares valencianos tuvieran que tocar a la puerta de CV y UV…

Por lo que respecta al PSPV-PSOE, no hay mejor termómetro del ambiente que se vive en las filas socialistas que los comentarios y análisis esbozados recientemente por los que podríamos denominar “barones metropolitanos”, a saber: alcaldes y dirigentes socialistas de importantes ayuntamientos y agrupaciones del área metropolitana de Valencia, como Paterna, Burjasot, Alacuás, Torrent etcétera. Reunidos todos ellos en Burjasot con motivo de un acto institucional protagonizado por el alcalde de este municipio, José Luis Andrés Chavarrias , unos y otros expresaron su preocupación por considerar que su partido adolece de una estrategia política consolidada y definida y que ello puede repercutir, negativamente, se entiende, en sus aspiraciones de repetir como alcaldes en sus respectivos pueblos y ciudades. Son alcaldes y dirigentes socialistas locales que viven día a día, en primera persona, problemas como la inseguridad ciudadana, los brotes de rechazo a los inmigrantes, las presiones urbanísticas/depredadoras… Y no están dispuestos a que la dirección de su partido adopte decisiones sin contar con ellos.

Zapatero y Rajoy necesitan, antes de venir aquí, que alguien, con buenas dosis de objetividad y un nivel de conocimiento del terreno aceptable, les pinte un fresco de la Comunidad Valenciana: Zapatero debe saber que existe entre los valencianos un sentimiento de agravio comparativo al que no es ajeno él y su equipo de Gobierno, y sólo dispone de un año y medio para darle la vuelta a dicha situación. A Rajoy tampoco le vendría mal rebajar su perfil más demagógico y derechón: los valencianos tontos no somos, así, en conjunto, y a nadie se le olvida que si el AVE no ha llegado a la Comunidad Valenciana buena parte la responsabilidad recae en Gobiernos de los que él ha formado parte. Lo dicho: iniciamos un enero caliente.