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Sábado, 7 de enero de 2006
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Lo Híper
Este prefijo debe estar pensado para exagerar y es empleado cuando el límite de lo normal se ha pasado de una determinada raya hipotética que nos hemos marcado nosotros o que viene marcada por las reglas que otros, o nosotros mismos, nos hemos impuesto y se puede aplicar a lo social y a lo médico- como un apartado estricto, diferente y especial.

En este número, por ejemplo, lo han aplicado a la tiroides.

¿Hay un exceso de excesos?.

¿Una hipertrofia de lo normal?.

Ya no basta con el hipermercado, por ejemplo, necesitábamos un algo más, una gran superficie como un plus al hiper.

Se nos queda pequeño el hiper como prefijo y deberemos inventar más prefijos que rayen el límite de los límites para engrandecer lo que es pequeño, es decir a nosotros mismos.

Es frecuente, y estos días he tenido oportunidad de leerlo como los promotores de ideas constructivas aplicadas al mundo del ocio dicen: “será el más grande del mundo”.

En cuanto al hiper como espacio donde se agrupan, perfectamente alineadas como en un orden de ataque al consumidor, las mercancías, ya no bastará pronto con la gran superficie que supera al hiper habrá que inventar lo que ya hace mucho tiempo los más jóvenes en el uso del lenguaje han dejado atrás; me refiero al uso del término “ lo más” que compartía éxito del lenguaje con algo tan brutal como aquello de : “divino de la muerte”, empleado por los más pijos en el uso del lenguaje propio, con la intención de autoexcluirse de lo llamado hortera.

No le basta llamar “vista cansada” al oftalmólogo, sino ha de llamarle, en una pulsión científica, hipermetropía.

Ya lo hiper ha invadido lo ármonico y existe el hipertono. Quizás a estas alturas el lector esté hipertenso a la hora de leer tanto sobre lo hiper y al estar hipertenso estará hipercansado, hiperhastalasnarices como yo mismo con tanto hiper. Vuelvo a lo normal. Gracias.