Seguramente les llama la atención el título “lo hipo”, claro todo tiene una explicación, como que utilice el neutro, porque si hubiera titulado “el hipo”, me estaría refiriendo a otra cosa, y no es eso Miquelarena. Ya saben Uds. que el diafragma es un músculo que casi siempre funciona a la perfección. Desciende cuando inhalamos para ayudar a llevar aire a los pulmones y asciende cuando exhalamos para poder expulsar el aire de los pulmones. Pero a veces el diafragma se irrita y cuando esto sucede, sube de manera brusca y hace que la respiración sea diferente de lo normal. Cuando esta respiración irregular llega a la laringe, se produce el hipo.
Pero cuando hablamos de “lo hipo”, nos estamos refiriendo a otra cosa, a algo que en su producción, contenido o efecto está disminuido; por ejemplo, hablamos de dieta hiposódica, es decir con poca sal, que no es lo mismo que dieta asódica, que sería una sin nada de sal. Aplicado a la vida diaria, digamos una maldad, político hipofrénico, con poquita inteligencia, que si le añadimos hiponoico, se nos queda el panorama en casi nada, cerebrínes de colibrí (vuela rápido y chupa todo lo que puedas), más o menos lo que tenemos por estos lares de la antigua Iberia, Hispania, Sefarad, Al-Andalus, España, y dentro de nada a saber: CNH (Confederación de Nacionalismos Hipofrénicos).
Hay posibilidad de confusión, con hipós (del griego) que significa caballo; por ejemplo, hipopótamo, caballo de río; hipopolítico, algo similar a acémila política, por ejemplo, un Carod cualquiera. Es una pena, porque en los buenos tiempos de la política española, cuando sus señorías eran señorías y no señoritos burgueses con mala conciencia, los vituperios eran mucho más ocurrentes, más sabrosones; al Carod le habrían llamado mula parda política, sin hipós, que a ese mejor le va algo de hiper, para ver si aumenta de talla, que parece que se ha quedado en bonsái, por el efecto enanizante de la mala leche. Ni hiper ni hipo, lo mejor progresar adecuadamente, como dice mi amiga Maribel.