La dirección del partido fundado por Ariel Sharón decide continuar su política moderada
Ehud Olbert se perfila como sucesor del primer ministro israelí tras recibir el apoyo de Simón Peres
La enfermedad de Ariel Sharón ha abierto la guerra de sucesión al frente de Kadima, el partido que él mismo fundó en noviembre tras abandonar el Likud. El primer ministro en funciones, Ehud Olmert, tiene todas las de ganar después de que ayer mismo recibiera el espaldarazo del ex líder laborista Simón Peres.
Es muy significativo que Olmert decidiera mantener con Peres su primera reunión privada desde que el miércoles Ariel Sharón sufrió el infarto cerebral, y que al término de la misma Peres expresara su apoyo a Olmert.
Todavía es pronto para saber cómo se llevará a cabo técnicamente la sucesión de Sharón aunque varios líderes de Kadima han pedido que se celebren cuanto antes unas elecciones internas. El ministro Simon Shitrit incluso ha dicho que deben celebrarse “en 48 horas”.
De hecho, las normas que fijó Sharón para Kadima no especifican de qué manera se debe elegir su sustituto y hasta el momento nadie ha lanzado su candidatura aunque los nombres que circulan son los del propio Olmert, la ministra de Justicia, Tzipi Livni, y, a cierta distancia, el titular de Defensa, Saúl Mofaz. Después del espaldarazo de Peres, Olmert es el favorito.
Al término de la reunión, Peres declaró que la política de Kadima debe ajustarse al pensamiento de Sharón y tener dos guías maestras, “la lucha sin fisuras contra el terrorismo y el esfuerzo continuado en la dirección del proceso de paz”.
Peres es consciente de que su persona provoca un fuerte rechazo en un amplio sector de la población, incluso dentro de Kadima, y por lo tanto no debe significarse a menudo ya que un abuso de presencia en los medios de comunicación podría provocar un efecto no deseado.
Abandono de los laboristas
Durante la reunión, Olmert se quiso asegurar de que Peres va a permanecer en Kadima y que no piensa volver al partido laborista. La petición de Olmert era natural puesto que en noviembre Peres manifestó que dejaba a los laboristas para seguir trabajando con Sharón y ni siquiera confirmó si se iba a afiliar a Kadima.
Antes del encuentro, Olmert comunicó a sus allegados que la posición de Peres sería “crítica” en el sentido de que si este volvía al partido laborista hay otros muchos ex laboristas que podrían seguir su ejemplo y propinar a Kadima un golpe del que no sería fácil recuperarse.
Los allegados a Olmert revelaron que este incluso llegó a telefonear a Peres poco después del infarto de Sharón para subrayar que era “muy importante” que los dos hombres colaboraran.
Peres declaró que espera volver a reunirse con Olmert en los próximos días para definir la estrategia de Kadima, aunque algunos analistas dijeron que lo que Peres desea es asegurarse un puesto destacado en el próximo gobierno, probablemente como ministro de Exteriores.
La preocupación interna
Una preocupación adicional de Olmert la constituyen los miembros de Kadima provenientes del Likud. Algunos de ellos reconocieron que habían recibido llamadas de empleados y dirigentes del Likud pidiéndoles que regresaran al partido. “No hay vuelta atrás y menos en estos momentos”, puntualizó Tzahi Hanegbi, uno de los ministros del Likud que se ha pasado a Kadima. Muchos miembros de Kadima procedentes del Likud sienten una aversión profunda hacia Simon Peres y si Olmert le da demasiada responsabilidad podría ocurrir que abandonaran Kadima para volver a su antiguo partido.
Las normas de Kadima que Sharón fijó determinan que puede tomar cualquier decisión que se le antoje, e incluso puede establecer la lista de candidatos de cara a las elecciones. Con su desaparición del mapa político se ha creado un vacío que tendrá consecuencias imprevisibles. Cuando Sharón sufrió el infarto todavía no había confeccionado la lista de candidatos de Kadima y como no parece posible que Olmert tenga el poder necesario para poner orden en un gallinero tan concurrido e irascible, lo más natural es que se convoquen unas primarias.
Los periódicos Haaretz y Yediot Ahronot publicaron sendas encuestas realizadas justo después de que Sharón saliera del quirófano por segunda vez, en las que Kadima seguía siendo el partido con mayor intención de voto, con cerca de cuarenta escaños, los mismos que se le atribuían antes de la hospitalización de Sharón. Sin embargo, algunos publicistas indicaron que son sondeos engañosos ya que con Sharón hospitalizado es natural que los votantes sientan simpatía hacía su partido. Las encuestas que se efectúen más adelante serán más fidedignas.