Quique ha echado cuentas y los números le cuadran. Está en el camino que se había trazado cuando se hizo cargo del equipo. En vísperas de la visita al Vicente Calderón, que es el penúltimo compromiso de la primera vuelta, el entrenador está satisfecho de la trayectoria del Valencia en la Liga.
“La idea era obtener de 32 a 34 puntos en la primera vuelta, pensando que en la segunda, con el equipo armado, superaríamos esa cifra y eso nos llevaría por encima de los 70 puntos. Ese es el objetivo. Estamos ya en 32 puntos y aún quedan dos partidos, que son seis puntos. Vamos, pues, a por todas, porque preferimos acabar con 38 que acabar con 32”, explicó.
A orillas del Manzanares, mañana frente al Atlético, el Valencia buscará aumentar la cifra que le ha colocado en tercera posición de la tabla. Quique no se fía de la compleja situación del rival y exige la máxima concentración. A pesar de que el Atlético atraviesa horas bajas, deportivamente hablando, y parte de la plantilla está afectada por un proceso gastrointestinal, el entrenador blanquinegro no quiere confianzas.
Un rival con urgencias
El técnico viene a decir que, ante este tipo de situaciones, cualquier prudencia es poca. “Lejos de pensar que sus problemas nos favorecen, vamos a tomar todo tipo de precauciones –dijo Quique–. Se trata de un rival con urgencias y eso es un factor que hace que el desarrollo del partido sea imprevisible. Por lo tanto, vamos a tratar de reforzar nuestras virtudes y hurgar en los defectos que pueda tener el adversario”, apostilló.
Quique está contento con sus jugadores. El equipo pasa por el mejor momento de la temporada y el técnico lo reconoce. “Seguimos en la línea de menos a más. Entendemos que costó cimentar la base, pero se trabaja mucho mejor en el futuro cuando la base es suficientemente sólida. Esa sensación la tenemos. Estamos en la línea ascendente que nos propusimos. La dificultad está en mantenerla, que cuando llegue la jornada 38 tengamos la percepción de que el equipo sigue creciendo, que lamentemos que se acabe el torneo”.
En el Calderón, Quique seguirá apostando por el mismo equipo que se ha mostrado fuerte en la Liga. A pesar de que los teóricos reservas sobresalieron el miércoles en la Copa, no habrá recompensa para ellos.
Antes del encuentro en El Madrigal, Quique había comprobado que esos futbolistas estaban más cerca de lo que él espera. “Después del partido, el abanico es más amplio a la hora de tener opciones para armar el equipo; pero lo lógico y lo normal es seguir con un bloque que en la Liga mantiene un buen rendimiento”.
El técnico también tuvo palabras de apoyo hacia su homólogo en el Atlético, Carlos Bianchi, que por la trayectoria del equipo ha recibido numerosas críticas. “Ha tenido la dificultad añadida de la adaptación al fútbol español. Respeto mucho las trayectorias y aunque somos enemigos hasta el domingo, luego volveremos a estar a su lado”.
Otro de los asuntos fue el debut de Di Vaio con Mónaco. El delantero italiano, cuestionado en Mestalla por la falta gol, fue autor del primer tanto del partido frente al Auxerre.
“Sabemos que hará más goles –dijo–. Cuando un cuerpo técnico tiene la idea tan clara de lo que puede dar un jugador, ha de ser lo suficientemente valiente para saber que fuera puede rendir lo que aquí no pudo. Lejos de que nos sienten mal sus goles, nos alegran”.
La rueda de prensa terminó entre risas cuando se habló de los regalos de Reyes y, en especial, del que le podía traer “su Baltasar particular”. Quique frunció el ceño y rompió a reír. No entendía la pregunta porque desconocía que el defensa Miguel había salido ataviado de Mago la noche anterior en la cabalgata de Valencia.