Las Provincias

Los regantes valencianos exigen la misma agua del Ebro que va a recibir Barcelona

Vista de las obras del canal Segarra-Garrigues.
Vista de las obras del canal Segarra-Garrigues. / Efe/LAURENT DOMINIQUE
  • Los agricultores afirman que el trasvase encubierto catalán deja claro que la oposición a la transferencia era ideológica y no técnica

Aragón ha saltado ante lo que parece evidente: que la Generalitat catalana prepara un trasvase encubierto del Ebro a Barcelona. El presidente de la comunidad aragonesa, Javier Lambán, lo tiene bien claro y ha dejado patente que prepara todas las estrategias jurídicas y políticas a su alcance para ofrecer una respuesta contundente e inmediata contra un trasvase de agua del Ebro a las cuencas interiores catalanas en el caso de que se confirme esa amenaza. Una posibilidad que también ha denunciado la Plataforma en Defensa de l'Ebre (PDE).

Aragón se une de esa forma a diversos colectivos conservacionistas que han puesto el grito en el cielo por las obras que permitirán unir una treintena de municipios catalanes de las comarcas de Segarra, l'Urgell, la Conca de Barberà y l'Anoia con el canal Segarra-Garrigues.

De esta forma, se permitirá conectar el principal río de España con la red de agua que abastece Barcelona de forma que si fuera necesario, como ocurrió hace unos años con la sequía, se podrían enviar los 72 hectómetros cúbicos del Ebro que se habían previsto en el Plan Hidrológico Nacional de 2001 en el caso de que se hiciera el trasvase.

La presa de Albagés, con la que termina el canal Segarra-Garrigues, tiene una capacidad cercana a los 80 hectómetros cúbicos y entrará en funcionamiento a partir del año próximo. Según Manuel Tomás, de la Plataforma en Defensa de l'Ebre, tan sólo basta conectar este pantano a la red que abastece Barcelona para que llegue el agua del Ebro a la ciudad Condal.

El objetivo del ejecutivo catalán es que las obras de conexión del Canal Segarra-Garrigues con las comarca de Urgell, Anoia, Conca de Barberá y Segarra comiencen este mismo año. El proyecto prevé utilizar una parte de la red de canalizaciones existentes, que son propiedad del Consell Comarcal de la Segarra, y construir hasta 122 kilómetros de tuberías, siete estaciones bombeo y tres depósitos.

Se prevé que la nueva red de conexión entre los dos puntos esté terminada en tres años con una inversión total de más de 21 millones de euros.

Motivos ideológicos

Los regantes valencianos han visto con buenos ojos esta conexión y con cierta dosis de ironía, ya que en su opinión de esta forma queda patente que la oposición al trasvase no era técnica sino meramente ideológica.

«Cualquier trasvase de agua de una zona excedentaria a otra con necesidades es siempre una buena noticia», apuntó José Antonio Andújar, presidente de los regantes valencianos (Fecoreva). Además, afirmó, «se demuestra que los impedimentos técnicos que alegaban en contra del trasvase no serán tantos si ahora ellos lo hacen».

En la misma línea se manifestó Andrés Martínez, presidente de la Junta Central de Usuarios del Júcar, quien recalcó que hay zonas de España en las que falta agua y otras en las que sobra «y es una buena muestra de solidaridad realizar estas transferencias». El dirigente de los regantes del Vinalopó apuntó que «sólo pedimos 450 hectómetros cúbicos de los 10.000 hectómetros que el río vierte al mar cada año».

Eladio Aniorte, por su lado, fue mucho más duro. El presidente de Jóvenes Agricultores de Alicante abogó porque se firme un Pacto del Agua a nivel nacional y respecto al trasvase del Ebro a Barcelona lo comparó con «la ley del embudo, el lado ancho para los catalanes y el estrecho para los demás». También señaló que con esta actuación se desmonta toda la argumentación técnica que se oponía a una transferencia desde el principal río de España hacia la Comunitat Valenciana.

Aniorte, en cualquier caso, afirmó que no existe «voluntad política» por parte de los partidos para llegar a un acuerdo y conseguir que el agua llegue a tierras valencianas y alicantinas. «Agua hay mucha, para todos, y debe llegar a los que no tienen», explicó.

En cualquier caso, para los regantes la iniciativa de la Generalitat de Cataluña ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad del trasvase y de que esta es una infraestructura necesaria y perfectamente posible de efectuar.

Por otro lado, fuentes del PP señalaron que siempre se han mostrado partidarios de los trasvases entre zonas deficitarias y excedentarias. Ante ello, reclamó al Consell que defienda los intereses hídricos de los Valencianos.

Desde el Consell, por su lado, prefirieron mantenerse al margen de la polémica entre Aragón y Cataluña. Según el secretario autonómico de Agricultura, Francisco Rodríguez Mulero, considera que se trata de opinar sobre algo que no existe. «No hay ningún documento oficial en el que se diga que Cataluña va a hacer un trasvase para alimentar las cuencas internas», aclaró. Por ello manifestó no entender la reacción de Aragón y que la Generalitat valenciana no podía opinar sobre un hecho que no existe.