Bernabé Moya: «Me despidieron tras negarme a hacer un informe para plantar tomates en alcorques»

Bernabé Moya. :: j. signes
Bernabé Moya. :: j. signes
  • Bernabé Moya, botánico exresponsable de Árboles Monumentales de la Diputación de Valencia, considera que el encargo que recibió de Compromís es un «peligro para la salud»

El botánico Bernabé Moya, de 55 años, ha estallado. El prestigioso biólogo, antes responsable de Árboles Monumentales de la Divalterra, ha sido fulminado junto a su departamento por los nuevos responsables de Medio Ambiente (Compromís). Ha demandado por despido improcedente a la empresa pública y ahora describe una «descabellada y peligrosa» iniciativa política de sus superiores a la que se negó en redondo: un informe para plantar tomates y pimientos en alcorques. Y eso, estima, influyó junto a otros motivos en la decisión de apartarlo de su cargo.

¿Cree que su negativa al informe influyó en su despido?

Sí. Fue una situación que se generó con la llegada de la nueva corporación. Detuvieron todos los proyectos que tenía en marcha, tanto europeos como locales, y salieron con este tema de plantas alimenticias en alcorques, lo cual considero una aberración. Y claro, me negué. Fue uno de los elementos.

¿De quién surgió algo así?

Me lo propusieron de manera formal en la Diputación de Valencia en la sede de Medio Ambiente. Estaban Josep Tamarit (asesor del diputado de Medio Ambiente), Soledad Torija (Directora de Medio Ambiente en Divalterra) y otros técnicos del departamento. Creí que era broma, pero cuando me di cuenta de la seriedad con la que se me planteaba expuse que las plantas comestibles no pueden formar parte de los parques y jardines en las ciudades. Son peligrosas para la salud.

¿Pero sus superiores argumentarían algún beneficio?

Decían que había calles y ciudadanos interesados. Es comprensible desde la mentalidad de un ciudadano, pero no de un técnico o responsable político que tiene que saber los riesgos a los que se somete a los ciudadanos con sus decisiones.

¿Ese informe debía entonces ser favorable o sólo valorar?

En esa época se estaban llevando a cabo diferentes proyectos que pretendían oír a la opinión pública, mover a los ciudadanos. Supongo que querían manifestar que estaban haciendo cosas. A mí lo que me dijeron es que querían plantar pimientos y tomates en los alcorques. Y que hiciera los estudios que tuviera que hacer para justificarlo.

Darle el visto bueno, vaya...

Claro, claro. Sí.

Entonces, ¿recibió presiones de tipo científico?

Científicas no, porque las personas que me lo planteaban, vistas las propuestas, su niveles científicos no eran adecuados. Pero sí me estaban presionando. En aquel momento me habían paralizado todos los proyectos y este me lo daban para justificar mi suicidio profesional.

¿Por qué se negó?

Es una norma establecida. No se plantan plantas comestibles en los parques y jardines y tampoco en los alcorques y en las ciudades.

Descríbame los peligros.

La ciudad es un medio contaminado. El aire, los productos químicos de la limpieza de las aceras, desinfectantes, la automoción... Hay productos acumulados en el suelo por la combustión: metales pesados como el plomo, el níquel o el arsenio. Y la contaminación del agua. Las ciudades están sucias y eso va a parar al sumidero que son los alcorques. Además, sólo miden un metro. Son insuficientes hasta para contener las raíces.

¿Qué respondió a la propuesta?

Que no pondría en peligro la salud de la población. Dije, 'señores, no voy a hacer ese informe. ¿Qué quieren, matar a sus ciudadanos?

Me está diciendo que podrían salir hortalizas venenosas.

Totalmente.

¿Acaso los tomates en alcorques funcionan en algún lugar del planeta?

En ningún sitio. Plantados como me plantearon, en las calles, no. Otra cosa son los huertos urbanos, pero eso ya son espacios adecuados y no expuestos al continuo ir y venir de vehículos o limpiezas viales.

¿Cómo se siente tras su despido?

Creo que es ilegal, al igual que la eliminación de Árboles Monumentales. Han intentado humillarme y me han hecho mucho daño. A mí y a mi familia. Es injusto, pero seguiré defendiendo mi profesionalidad.