Las Provincias

Quema de la paja del arroz en 2011.
Quema de la paja del arroz en 2011. / Irene marsilla

Neumólogos, vecinos y ecologistas, contra la quema de la paja del arroz

  • El Consell acuerda autorizar fuegos controlados a mediodía y en días sin viento para minimizar las molestias

«Estudios realizados en algunos países reflejan que aumentan las enfermedades respiratorias coincidiendo con la quema de restos agrarios, también que hay un incremento de la crisis de asma de entre un 15 y un 20%, crece el uso de la medicación para esta afección, mientras que los estudios de la función pulmonar antes y después de la quema señalan que empeora claramente». El presidente de la Sociedad Valenciana de Neumología (SVN), Jaime Signes-Costa, lo tiene claro: «no hay duda que la quema de restos agrarios empeora la función pulmonar y la capacidades respiratorias».

Sus afirmaciones refuerzan el rechazo que colectivos vecinales y ecologistas muestran hacia esta práctica que, en breve y de forma controlada, va a emplearse en los arrozales valencianos. Manuel Lubary, portavoz de la Confederación de Asociaciones de Vecinos y Consumidores de la Comunitat (Cave-Cova) recordó que los residentes llevan muchos años reclamando a la Administración que termine definitivamente con esta práctica y reclamó alternativas para evitar estos fuegos. Aún así, y si se llevan a cabo de forma puntual, «queremos ser solidarios con los agricultores, pero que se lleven a cabo sólo las imprescindibles, lo mínimo posible, pero seguiremos peleando para que esto no se vuelva a producir», advirtió. Anunció también que a finales de octubre o principios de noviembre, la organización vecinal va a organizar una conferencia con los agentes implicados para tratar de poner sobre la mesa alternativas a la quema y contar con el compromiso de los agricultores para aplicarlas. «Hay que buscar una solución global para la Albufera», indicó.

Por su parte, Pepe de la Rubia, coordinador de Ecologistes en Acció en la Comunitat destacó que la quema de la paja del arroz es «un problema de salud pública y ambiental de primer orden, por la cantidad de quemas y la simultaneidad»; por lo que considera que es una práctica «que hay que erradicar». Apuesta por la recogida de estos restos de cultivo para hacer compost como alternativa.

Precisamente ayer tuvo lugar una nueva reunión entre los responsables de la Conselleria de Agricultura y Medio Ambiente, los arroceros del parque natural de la Albufera y los ayuntamientos implicados. En este nuevo encuentro, según explicó a LAS PROVINCIAS el secretario autonómico Francisco Rodríguez Mulero se acordó que los consejos agrarios presentarán unos planes de quemas «controladas y organizadas en unas horas y unos días determinados para minimizar las molestias», mientras que la autoridad ambiental supervisará y establecerá las condiciones de aquellas que se puedan llevar a cabo. Rodríguez precisó que la idea es que se realicen entre el mediodía y la caída de la tarde y en días en los que no haya viento. Recalcó también que no hay ningún informe de Salud Pública que «nos hable de su inconveniencia».