Las Provincias

Cloro, molusquicida, ozono, sales de potasio y hasta agua oxigenada para frenarlo

La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) viene asesorando a los regantes y gestores de infraestructuras hídricas afectadas sobre las distintas vertientes posibles para combatir la proliferación del mejillón cebra. Entre los tratamientos químicos, en la actualidad los más utilizados por los afectados, se encuentran el cloro (empleado usualmente por ser el más económico), los molusquicidas (posibles para las embarcaciones o los sistemas de riego, dependiendo del uso al que esas aguas se destinen), el ozono, las sales de potasio y el peróxido de hidrógeno, popularmente conocido como agua oxigenada.

Entre los tratamientos físicos apuntan la retirada mecánica o manual de ejemplares adultos, la radiación ultravioleta o radiofrecuencia. Como alternativa térmica, la CHJ propone incrementar la temperatura del agua captada. Los grados óptimos para la reproducción del mejillón cebra oscilan entre 18 y 20, de ahí que a principios de otoño y en primavera sea su época de cría, pero puede reproducirse en un rango de temperatura mayor, entre 12 y 30 grados, de ahí que las soluciones térmicas no se hayan extendido y se apueste más por la opción química.

Los tratamientos de momento sólo se han podido aplicar en las redes de riego, por lo que sigue asentándose en embalses, con «concentraciones elevadas» de larvas y adultos, según la CHJ. Destaca la presencia en los embalses de Cortes, Naranjero, Embarcaderos y la balsa de la Muela. También los pantanos de Sichar, Forata y Tous, así como el canal Júcar-Turia, mantienen concentraciones elevadas.