MÚSICA EN VENA
El Palau de les Arts tiene una estructura laberíntica. Tras las escaleras comienzan unos pasadizos que, como si fuera magia, conducen a múltiples salas y, a veces, hasta el escenario. El Centro de Perfeccionamiento Plácido Domingo está en la planta baja del Reina Sofía, en el lado del autopista del Saler.
Aislados de la actividad del antiguo cauce, del tráfico de las grandes avenidas y del trasiego del cercano centro comercial, 18 jóvenes tratan de dejarse el alma, el cuerpo y la voz en vivir de la ópera. Isaac, M.ª Luisa, Alfredo y Natalia son cuatro alumnos del Reina Sofía para quienes su futuro sólo tiene una meta (léase, una melodía): la lírica.
Están en la casilla de salida (léase, Palau de les Arts) de una carrera que no exige velocidad, sino otro 'tempo' más pausado. Como en cualquier trayecto, no se puede tirar la toalla. «La ópera es un campo muy difícil, lo sé, pero mi vida es el canto. No puedo plantearme ni tan siquiera la posibilidad de renunciar a la música. La satisfacción de hacer lo que quiero es lo realmente me hace feliz», afirma Natalia Lunar, de 25 años.
Ella, que abandonó hace meses su Milán natal para estudiar lírica en Valencia, disfruta de su primer papel en el auditorio de Calatrava: encarna a Lucila en 'La scala di seta', de Rossini.
Son los primeros pasos de una alumna disciplinada que, confiesa, no está «acostumbrada a interpretar». Por Londres, Amsterdam y teatros italianos ha hecho «conciertos», pero nada comparado con las lecciones de Alberto Zedda, al frente del Centro de Perfeccionamiento. «La experiencia en Valencia es maravillosa», detalla.
Idéntica opinión sostiene María Luisa Corbacho. Ella, natural de Palma de Mallorca, define a Zedda como «uno de los grandes». Con él, está aprendiendo a «amar la música, a entenderla y a ser más exigente» con ella misma. Sus palabras tienen cierto valor porque esta alumna se ha criado en un teatro. Su madre es la cantante Silvia Corbacho, que ahora es asesora del teatro Principal de Palma. «De pequeña, hacía los deberes en las butacas o en el escenario. Mi infancia transcurrió en el teatro», recuerda María Luisa.
«Primero quería ser actriz, pero luego me decidí por el canto», asegura. En su cambio de rumbo, no se equivocó a tenor de las oportunidades que ya ha aprovechado en el auditorio valenciano. Participó en 'Valkirias' de Wagner y en 'Los Troyanos' de Berlioz, ambas piezas a cargo de La Fura dels Baus.
De estas actuaciones guarda gratos recuerdos: trabajar con Plácido Domingo y estar a las órdenes de Zubin Mehta. «Puf! Siempre sueñas con algo así, pero cuando te sucede, no te lo crees», detalla. María Luisa ha de comenzar a creérselo porque de momento su nombre suena para papeles en las próximas óperas del Palau de les Arts, como 'Vida breve', 'Cavalleria rusticae' y 'La Traviatta'.
Tanto ella como Natalia se deshacen en elogios con sus compañeros: «No hay envidias». Algunos más que compañeros son amigos. Alfredo Abbati, de 23 años, comparte piso con Rafael y Pedro. Los tres son pianistas y alumnos del Centro de Perfeccionamiento.
«Acabo los estudios en Valencia a final de año y no me gustaría volver a Brasil. Mi intención en seguir en esta ciudad o, al menos, quedarme en Europa. Quiero seguir formándome y trabajar al mismo tiempo», destacó Alfredo, que con 7 años empezó «como un juego» a tocar el piano.
No quiere hablar de las posibilidades de continuar en Valencia, porque hasta que no concluya el curso no sabe si el Palau de les Arts contará con él para algunas piezas. Ahora saborea el éxito tras participar en 'La scala di seta'.
Con más experiencia se presentó Isaac Galán a las pruebas en el Reina Sofía. Durante tres años, esta zaragozano fue solista de la ópera de Linz (Austria), tras actuar en Zúrich. Nada más conocer la noticia de su admisión en el Centro Plácido Domingo, no lo dudó ni un segundo: «Tuve fortuna. Una oportunidad como esta nunca se espera».
Él, que ha participado en 'La scala di seta' y espera hacer lo propio en 'Madama Butterfly', habla maravillas de Alberto Zedda, del resto de profesores y del «alto nivel» de sus compañeros. Hace una defensa a ultranza del centro de perfeccionamiento: «Ojalá fuera un modelo a seguir por todas las ciudades».
No ha tenido contacto con Plácido Domingo a quien admira, pero sí lo tendrá con Lorin Maazel, que dirigirá 'Madama'. El 15 de noviembre su familia fue a una actuación suya en el Palau de les Arts. Confía en que no sea la última vez.






