Antonio Martínez Camacho, abogado del empresario del calzado Salvador Ros, detenido como «cooperador necesario» del crimen de Ponsoda, niega la mayor: «Mi cliente y el alcalde Cano no se llevaban bien; no podían ni tomarse un café juntos».
El letrado ilicitano atendió ayer a varios medios de comunicación, entre ellos a algunas cadenas de televisión nacionales, y no movió un ápice su línea de defensa. El industrial niega haber participado en cumbre alguna con Cano e incluso con Joaquín Montiel (investigado pero no detenido) con el fin de planear el crimen.
Sigue encarcelado en el Centro Penitenciario de Fontcalent, «dándole vueltas a la cabeza», según su defensor, «porque no sabe qué ha hecho ni de qué se le acusa».
Todo apunta, sin embargo, a que estaría dispuesto a colaborar con la Justicia durante la investigación.





