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Carla Royo-Villanova y sus rosas búlgaras

Vida y Ocio

Carla Royo-Villanova y sus rosas búlgaras

22.11.09 - 01:09 -
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El apellido Royo-Villanueva nos remite a tres hermanos aragoneses que en su día ocuparon páginas de la historia nacional. Luis, notable periodista y fundador de revistas humorísticas. Antonio, jurista, senador y ministro de Marina en los años 30. Ricardo, médico y Rector de la Universidad de Zaragoza. El ilustre apellido de sus ancestros se concentra hoy en la esbelta figura de Carla Royo-Villanova, un rostro delicioso y de frecuente difusión mediática. Que es noticia reciente, porque uno de los productos de la firma cosmética que une su nombre al de Bugaria ha recibido el pasado jueves un premio otorgado por la revista 'Io Donna' y 'El corte Inglés', mediante votación popular.
Carla, esposa de Kubrat de Bulgaria, conoció ese país en 1998, acompañando a su marido, eminente cirujado, que había sido invitado por el ministerio de Sanidad búlgaro. Fue entonces, explica, «cuando descubrí el famoso y fascinante Valle de las Rosas. Son casi ochocientos kilómetros cuadrados de plantación de la bellísima rosa damascena, algo incomparable, muy difícil de describir, incluso de imaginar, hasta que no lo ves realmente. En su entorno hay emplazadas numerosas fábricas de cosméticos que utilizan las rosas como materia prima. Yo quedé cautivada. En viajes posteriores visité destilerías, conocí a recolectores y empresarios, y me traje a España muchos productos para regalar a mis amigas. Gustaron tanto, a ella y a mí, que me vino la idea de hacer algo por mi cuenta utilizando ese ingrediente básico, pero fabricado aquí y en una línea más completa, que abarcara todos los cuidades de belleza. Conseguí involucrar en el proyecto a mi padre, y nos lanzamos. En 2008 salieron mis productos al mercado».
Satisfecha puede estar de la acogida y así lo subraya: «En un año se han vendido más de cien mil unidades, a través de 400 puntos de venta. Las usuarias se convierten en adictas, y me hacen llegar abundantes comentarios reveladores a mi 'blog'. Recuerdo uno de ellos que decía: 'Entre todas las que ha usado, es la primera crema que cumple lo que promete'. Esto es muy gratificante para mí, claro».
Bien, pero ¿qué tienen estos productos que no tengan otros? «Una proporción de agua de rosas, el elemento esencial, responde, que era inédita hasta ahora, y que va del 55 al 95%. Además de esa base importantísima, también lo que es la ausencia total del alcohol, que los hace aptos para todas las pieles. Sus efectos benéficos se han testado positivamente. Hay que tener en cuenta que, aunque su existencia es corta, su elaboración, en cambio, fue muy larga, con una paciencia investigación en laboratorios y todo tipo de pruebas».
Ahora, a la gama de lociones, cremas y gel, ha añadido un perfume. Muy especial, como todo aquello en lo que pone su empeño. «Tiene un fondo muy tenue, explica, un suavísimo, recóndito aroma de violetas, porque responde a un lejano recuerdo de mi niñez: la ligera fragancia que despedían los polvos de tocador que usaba mi bisabuela, que era muy refinada, con aquella elegancia especial de mujeres de antaño».
La propia Carla tiene mucho también de esa feminidad, cuidadosa sin amaneramiento, de las damas de ayer, que en su caso se funde con toques my actuales, dando forma a un estilo definido, mezcla de exquisitez y vanguardia, al que ha sabido imprimir su personalidad. Bastantes ocupaciones anteriores, el mundo de la moda, en el que hemos coincidido muchas veces, le han aportado un criterio seguro a la hora de elegir y de redondear una imagen inconfundible. Que se refleja en ese nuevo universo de la cosmética y las fragancias en el que ha instalado ya su firma con éxito. Acompañada, desde luego, por un ramo de perfumadas rosas de Bulgaria.
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FIESTA. Carla Royo Villanova. /LP
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