Hasta hace pocos meses cuando una tormenta pasaba por Benicull y otras localidades de la Ribera el suministro eléctrico se cortaba. Pero ahora, y tras cinco años de trámites, permisos y obras, la calidad en el servicio ya es «óptimo».
Y es que ayer se inauguró la nueva subestación de Iberdrola construida en el término municipal de Benicull de Xúquer, que en una primera fase ha supuesto una inversión de más de diez millones de euros.
Esta instalación va a permitir atender la demanda de energía eléctrica de unos 40.000 habitantes de la Ribera Alta y Baixa y beneficiará principalmente a los municipios de Benicull, Algemesí, Corbera, Polinyà, Albalat de la Ribera, Riola o Llaurí.
Cabe recordar que esta poblaciones dependían de la central de Alzira, «una de las más grandes de la Comunitat», según explicó Francisco Raga, director de Distribución de Iberdrola en la Comunitat y Murcia.
Raga señaló que, a pesar de que Alzira tiene esta instalación, «hacía falta» la subestación de Benicull para «no depender sólo de una infraestructura».
La central de Benicull está equipada con un transformador de 40 megavoltiamperios y cuenta con diez salidas de líneas de media tensión. También da apoyo a la subestaciones de Alzira y Cullera.
Pero esta infraestructura de Benicull está diseñada y preparada para una futura ampliación de potencia que permitirá dar suministro eléctrico a unos 150.000 habitantes.
Iberdrola ya tiene en proyecto la segunda fase para suministrar electricidad a la zona de Cullera, ya que la actual instalación que existe «es insuficiente y la demanda presente y futura hace necesaria la construcción de una nueva subestación» denominada Brosquil y que posiblemente se construya en un polígono industrial.
Pero para ello es necesario conectar las dos instalaciones. El director de Distribución, Francisco Raga, explicó que el trazado «aún no está definido». Ahora se están elaborando una serie de estudios alternativos en colaboración con la Conselleria de Medio Ambiente para que cumpla «con todos los requisitos medioambientales».
El responsable de la empresa recalcó que sí la futura línea pasara por los arrozales, en esta zona la línea «se soterraría», pero el resto, donde sea zona no urbanizable y no existan construcciones «lo más normal» es que la línea sea aérea.
Hay que tener en cuenta, según Raga, que Iberdrola «tiene que garantizar el suministro. Una reparación en una línea subterránea cuesta cerca de un mes».
En este sentido, Antonio Cejalvo, director general de Energía, explicó que no podía pronunciarse sobre el futuro proyecto de conexión a Cullera, «ya que sería precipitado, aún no hay nada decidido», lo que está claro es que esta nueva infraestructura eléctrica «contribuirá a mejorar notablemente» la calidad de suministro eléctrico en la comarca.
Por otra parte, la subestación de Benicull suministrará la electricidad necesaria a la estación de bombeo de la balsa de El Pansero en Llaurí que forma parte de las obras del trasvase Júcar-Vinalopó y que en principio iba a ser suministrada desde Cullera. La puesta en marcha del trasvase en pocos meses hace que Aguas del Júcar haya decidido tomar el suministro desde Benicull. Para ello, desde esta instalación saldrá una línea soterrada para suministrar electricidad en pocos meses.
Al acto de inauguración de la subestación asistieron también los alcaldes de Benicull y Riola, José Francisco Damiá y Manuel Anaya, respectivamente.