La Conselleria de Educación garantizó ayer que pagará «antes de que acabe el año» la cantidad que adeuda a las universidades públicas valencianas. Un mensaje tranquilizador para serenar los ánimos. Los rectores, en un acto organizado el lunes por la Sociedad Económica de Amigos del País, dejaron claro que la situación financiera por la que atraviesan ya está «rozando el límite».
La Generalitat adeuda a los cinco campus unos 136 millones de euros correspondientes al pago de las subvenciones correspondientes a octubre y septiembre. Ante esta situación, tres de ellas se han visto obligadas a recurrir a créditos bancarios para hacer frente a las nóminas de sus empleados y al pago de proveedores y gastos de funcionamiento en general.
No obstante, desde que a principios de mes los sindicatos denunciaran esta situación, la Conselleria siempre ha mantenido que pagarán «todo lo que les corresponde hasta final de año, sin ningún tipo de restricción».
Lo cierto es que mientras las aguas financieras vuelven a su cauce, en el seno universitario se vive un problema de liquidez preocupante. «Estamos casi en el tope de endeudamiento que podemos asumir de acuerdo a nuestro presupuesto», señalaron fuentes de la Universitat de València.
Desde UGT instaron ayer a la Generalitat Valenciana «a que reconozca su problema de tesorería y sea ella quien recurra a los créditos en busca de dinero para pagar lo que debe. No es normal que cinco rectores con sus equipos económicos detrás tengan que dedicar su tiempo a ir de banco en banco en busca de soluciones», señaló Guillermo Martí, secretario general de la sección de enseñanza.
Como caballeros
Además insistió en que a la Generalitat «aún le quedan por delante el pago de noviembre, el de diciembre y la extra de Navidad». Por lo que consideró lógico que la Generalitat reclame un préstamo de un montante global «que le dé holgura y no tengamos que ir, como siempre, a salto de mata».
Los equipos rectorales «se están portando con la administración como caballeros porque están salvando los trastos como pueden, pero los nervios crecen conforme pasan los meses y los pagos no se materializan», sostuvo Martí.
Efectivamente, la postura de las universidades -sin abandonar la reivindicación-, se está caracterizando por un alto grado de paciencia y confianza en que finalmente cobrarán lo adeudado. De hecho, el lunes, el rector de la Universitat de València, Francisco Tomás, tras evidenciar «la delicada situación económica» por la que atraviesan, lanzó un firme mensaje: «a veces se da una visión excesivamente negativa de la situación y también hay cosas importantes a destacar -en el ámbito universitario- pese a los problemas y los conflictos económicos».






