Sorpresa. Era la única palabra que se atrevían ayer a pronunciar los vecinos de Polop tras conocer la detención de uno de sus vecinos por su presunta implicación en el asesinato de Alejandro Ponsoda hace dos años.
Los trabajadores del establecimiento donde el arrestado se tomó un café «como todos los días» antes de apresarlo la Guardia Civil no salían de su asombro. «No nos lo creemos; es una persona que vemos todos los días». Ellos mismos aseguraron que la detención a las puertas del local no había llamado la atención de nadie y que, como casi todos los vecinos, se enteraron por los medios de comunicación de los hechos.
La zapatería del acusado en la conocida plaza de los Xorros del municipio permanecía ayer abierta al público. Las dependientas del negocio afirmaron a este periódico que se habían enterado esa misma mañana de la detención de su jefe.
Pero la indignación se une a la sorpresa en Polop. Dos residentes en el municipio mostraron su descontento con las informaciones publicadas por algunos medios de comunicación con ataques personales a la Corporación municipal.





