La convención que el PP ha celebrado los últimos días en Barcelona contó ayer con la asistencia del presidente de la Generalitat. Francisco Camps se dio un baño de masas, recibió el calor de los militantes y dirigentes del partido, almorzó con el líder nacional de los populares, Mariano Rajoy, y se descargó del mal trago del jueves, cuando acabó diciéndole al portavoz del PSPV en Les Corts, Ángel Luna, que a éste le gustaría ver al jefe del Consell «boca abajo en una cuneta».
El presidente de la Generalitat y del PP de la Comunitat llegó con la intención, como advirtió Rajoy el día anterior, de hablar de futuro. Y lo hizo durante el almuerzo al que el líder nacional del partido convocó a los miembros de su ejecutiva y los presidentes regionales. Aseguró que, tal y como se ha comprometido en varias ocasiones, dispone de sondeos que confirman que las urnas valencianas aportarán un millón y medio de votos al PP en las próximas elecciones generales. Según fuentes presentes en la cita, Camps y Rajoy fueron los últimos en abandonar, juntos, el restaurante.
A la salida del almuerzo, Camps comentó hasta tres veces que había tenido «la enorme suerte» de comer junto al que será «el mejor presidente del Gobierno que haya tenido jamás España», y de haberle trasladado su convicción de que eso va a suceder en los próximos comicios. Aseguró que, como militante, está «a pie de obra, dando lo mejor» para hacer posible que el PP sea («que ya lo es», añadió) la alternativa al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.
A su llegada al Palacio de Congresos de Barcelona, donde se celebra la convención, todo fueron muestras de júbilo. «Una de las grandes alegrías es que muchos apostamos por el liderazgo de Rajoy, en los buenos y en los no buenos momentos», afirmó. Señaló también que cualquier acto del PP es un momento de «mucha felicidad» para él porque se reencuentra con «muchos viejos amigos».
La entrada de Camps, acompañado por una nutrida representación del Consell y del partido en la Comunitat (los consellers Gerardo Camps y Rafael Blasco, y su secretario general, Antonio Clemente), arrancó los aplausos y vítores de los militantes que se agolpaban en el Palacio de Congresos de Barcelona para ofrecerle su apoyo. La mayoría de ellos, miembros de la filial valenciana de Nuevas Generaciones. El ex ministro Federico Trillo fue a recibirle a la puerta del edificio.
En la zona de 'stands' se encontró con Rajoy y la presidenta del PP en Cataluña, Alicia Sánchez Camacho, y luego departió durante unos breves minutos con la secretaria general del PP nacional, Dolores de Cospedal.
El jefe del Consell, sin embargo, sólo participó ayer en la convención de Barcelona. No estará presente en la clausura que hoy correrá a cargo de Rajoy y Sánchez Camacho, anfitriona del cónclave. La razón esgrimida, motivos de agenda: la gala de Fórmula 1 que se celebró anoche, por primera vez en 15 años, en Valencia. «Tengo cosas que seguir haciendo como presidente de la Generalitat», afirmó.