Nuevo llamamiento a la tranquilidad por parte del secretario general del PSPV. El segundo en cinco días. Jorge Alarte lanzó ayer un mensaje apaciguador a las empresas de la Comunitat después de incluirlas en su querella contra el PP valenciano por una presunta financiación ilegal vinculada a la trama 'Gürtel'. El líder de los socialistas valencianos reconoció que la patronal le había comunicado cierto malestar por la iniciativa judicial.
El portavoz del PSPV en Les Corts, Ángel Luna, presentó el lunes la querella que el síndico y los portavoces adjuntos Carmen Ninet, Cristina Moreno y Ximo Puig firmaban contra el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y varios dirigentes del Consell y del PP. Lo que más llamó la atención fue que el documento situara al mismo nivel a los responsables de cinco importantes constructoras valencianas.
Lubasa, Sedesa, Facsa, Piaf y Ortiz e Hijos eran acusados de colaborar en la presunta trama corrupta. Las empresas implicadas anunciaron medidas (contraquerellas en algunos casos), la patronal salió en defensa de sus miembros y la Cámara de Comercio mostró su disgusto.
Preguntado por si había hablado personalmente, en esta última semana, con los responsables de las cinco compañías mencionadas, Alarte explicó que no lo había hecho en concreto con dichas constructoras, pero sí con otros representantes empresariales. Fuentes de la secretaría general aclararon a este periódico que el líder socialista había estado en contacto con miembros de las patronales valenciana y alicantina (no especificaron a iniciativa de quién) y con el presidente de la Cámara de Comercio, Arturo Virosque.
Según las mismas fuentes, en dichas conversaciones los empresarios transmitieron a Alarte su preocupación por el planteamiento de la querella en el actual momento de crisis, ante lo que el secretario general del PSPV intentó explicar que se trataba de una cuestión técnica y defendió que las empresas son víctimas de la política del PP.
Alarte denunció que el actual Consell y, de manera indirecta, el presidente Francisco Camps, están «ahogando» el futuro de las empresas valencianas. Y prometió que, si gobierna, promoverá un «cambio radical» en la política económica. Alarte advirtió a Camps de que dejará de crear 39.000 puestos de trabajo en 2010 por no mantener la inversión en infraestructuras del año anterior.





