Aún a riesgo de que el sector más espectral de Depeche Mode no comparta estas líneas, la banda británica podía haber tocado toda la primera hora del concierto de anoche en la sala Iturbi del Palau de la Música. Temas crepusculares, de los de gustarse el vocalista en una etapa de viaje astral, y aplaudir los incondicionales, más por el mono de un cuarto de siglo sin verlo tocar en Valencia que por un repertorio más pensado para una ciudad minera del norte de Inglaterra que para la capital del Turia, auténtica cuna del tecno bailable.
Le costó. Vaya si le costó. Pasaron 15 canciones y 80 minutos de concierto hasta que lanzó su primer misil. Fue «I feel you». Después vino «Enjoy the silence» y como colofón una genial versión de nada menos que diez minutos de «Personal Jesus».
Hasta ese momento todavía había gente en las barras. Demasiada a esas alturas del concierto. Demasiadas salidas al exterior para llamar por el móvil. Demasiadas charlas en grupo. Para mí, que alguien le dio un aviso de urgencia al vocalista. Luego, el concierto cobraría algo de brío.
El arranque había sido demasiado siniestro para los valencianos, público educado al calor del tecno más bailable. Bajo la enorme nave de hormigón que es el pabellón 5 de Feria Valencia sonaría algún que otro clásico hasta el final del concierto.
No existe nadie en toda Valencia con más de 25 años y menos de 45 incapaz de identificar los primeros acordes de guitarra de «Personal Jesus», una de las canciones más populares de Depeche Mode. Y eso, en una sociedad musicalmente (y otros 'entes') tan fragmentada tiene mucho, pero que mucho mérito. Aunque el pabellón 5 de Feria Valencia no alcanzó el lleno, faltó muy poco. Para explicar el éxito del concierto de anoche de Depeche Mode se debe pensar en esta tripleta: el grupo, su música y su gente. Dave Gaham, cantante de la banda británica, ha sabido envejecer bien. Al menos, de lejos. Sobre el escenario continúa esa estética tecno-siniestra. Bastaba revivir unos 'credos' que en Valencia han sido memorizados como un 'padre nuestro' (verbigracia las primeras notas del teclado del «I just can't get enough»), para que cualquier valenciano con ganas de viajar en el tiempo cerrara los ojos y regresara a finales de los ochenta.
Los viajes en el tiempo sólo lo consiguen ciertas bandas en ciertos puntos del planeta. Anoche se produjo el milagro. Tecno y Valencia. No hacía falta ser Marty McFly ni pisar a fondo el pedal del acelerador de un Delorean al grito de «¡¡Fluceando!!». Por eso a miles de fans nacidos en las décadas de los 60' y los 70', los mismos que celebran ahora el 40 aniversario de 'Barrio Sésamo' no les dolió tanto pagar la robusta entrada de este concierto. Y no les sangró porque redisfrutar en vivo a Depeche Mode en Valencia retrotrajo a miles de fans a su mejor época. A la adolescencia, a la juventud y a la despreocupación universitaria.
El sueño duraría apenas dos horas, pero pegarle una patada de 25 años al dios Cronos en mitad de la jeta lo valía. Vaya si lo gozó el público.
Espiral ya no existe. Ni Arena, ni Límite Local ni Don Julio. Tampoco ACTV y toda una legión de poderosas discotecas valencianas a las que toda España envidiaba por sus DJs en los 80'. Por supuesto que lo de Pachá, donde tocó la última vez Depeche Mode en Valencia (en 1984), ya es sólo un recuerdo. Lo de Barraca, Puzzle y los vaivenes de Chocolate ahora ya es otra historia. Pero anoche el pabellón 5 de la Feria se tornó por dos horas en todas las salas que yacen bajo tierra y reinventó las que aún se mantienen en pie pero con un 'peinado' muy distinto al de los 80'.
Para la cita de anoche en la Feria de Muestras, el grupo responsable de éxitos como «Personal Jesus», «A question of time» o «Walking on my shoes» escogió como teloneros a Soulsavers, una de las bandas más interesantes del panorama alternativo británico con su mezcla de rock, gospel, electrónica y 'country' que acaba de editar su tercer disco, titulado 'Broken'.
En esta nueva gira, Depeche Mode presenta el disco 'Sounds of the Universe' (2009). La banda de Gahan, Martin Gore y Andrew Fletcher rescata de nuevo sus grandes éxitos para intercalarlos con piezas nuevas como «Wrong», «Peace», «In chains» o «Perfect» en un espectáculo que desde mayo ha visitado ya numerosos países europeos y americanos.