La presentación de una querella por parte del PSPV contra políticos del PP y contra cinco constructoras por su presunta relación con el 'caso Gürtel' viene a añadir unas dosis importantes de crispación al enrarecido ambiente político de la Comunitat. Con este recurso a los tribunales, los socialistas optan por judicializar la política valenciana, alejándola de los escenarios que le son propios, como el hemiciclo de Les Corts. La querella, cuya formalización se ha demorado varias semanas respecto a lo que anunció en su día el secretario general del PSPV, Jorge Alarte, supone una quiebra en el diálogo institucional que tiene que presidir las relaciones entre los dos grandes partidos, pero que a partir de ahora queda seriamente afectado.
El auto del Tribunal Superior de Justicia que archivó el 'caso Gürtel' en la Comunitat supuso un duro mazazo para las aspiraciones de los socialistas de lograr en los tribunales aquello que no les dieron las urnas. Su estrategia quedó muy tocada y no parecen confiar en que el Tribunal Supremo acabe dándoles la razón. Para mantener vivo el asunto, el PSPV se lanza a la aventura, pero lo hace en un momento especialmente delicado, cuando el Consell ha abierto el debate sobre una posible fusión entre CAM y Bancaja, un tema que necesitaría del consenso de las dos grandes formaciones valencianas. El PP no debería caer en la tentación de excluir a los socialistas de la renovación de consejeros de las cajas, pero la deriva del PSPV conduce a una situación de diálogo imposible.





