Desde septiembre, la Universitat de València (UV) no cuenta con el dinero suficiente para pagar las nóminas de sus empleados, los servicios básicos como la luz y el agua o el pago a proveedores. Ante esta falta de liquidez, la institución académica se ha visto obligada a solicitar créditos bancarios.
Así lo denunció ayer el sindicato FETE-UGT, que apuntó que la causa de este endeudamiento se encuentra en el impago por parte del Consell de las subvenciones mensuales que otorga a las cinco universidades valencianas. Además de la UV se encuentran en idéntica situación la Universitat Jaume I y la de Alicante.
Suspensión de pagos
«El buen hacer de los equipos rectorales ha impedido la suspensión de pagos a los 10.100 profesores y 5.000 empleados del personal administrativo y servicios», recalcó Guillermo Martí, secretario general del sindicato.
El presupuesto universitario para este año -cifrado en 815,6 millones- sufrió un recorte de 200 millones por parte de la Generalitat. Aunque se comprometió a completarlo con la aportación económica que recibiera del Gobierno en el plan de financiación autonómica, estimada en 1.200 millones. «Como esa asignación no ha llegado, el dinero se ha acabado y cada universidad se ha tenido que buscar la vida», señaló Martí.
Además, alertó de que los impagos del Consell se pueden prolongar hasta el 31 de diciembre. «Y la situación no será mejor el año que viene porque la Generalitat «prevé destinar a las universidades 6,7 millones en 2009», con lo que recibirán un 4% menos.
Además tampoco se tiene en cuenta el 0,3% aprobado por el Gobierno central para los funcionarios, entre otras cuestiones, «que hará que el recorte se sitúe en torno al 10%, cuando el presupuesto de la Conselleria de Educación sube un 5,2%», recalcó Martí.
Además, el sindicato anunció que estudia las medidas judiciales de que dispone para que el Consell convoque la Mesa Sectorial de Universidades que el sindicato reclama desde hace ocho años.





