Las obras del mercado de Mossen Sorell se han prolongado durante años y sin embargo en apenas unos meses su imagen ha sufrido un gran deterioro con pintadas y grafitis que rodean todo el edificio. Los servicios de limpieza se esmeran en retirar las pinturas, pero no duran nada. Los autores se defienden asegurando que no manchan, que hacen arte. El resultado queda patente y ante la desesperación de los vecinos. /DAMIÁN TORRES

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