SÍNDROME DE ASPERGER
Álvaro tiene once años y suele dedicar su tiempo libre a leer. Sus libros favoritos son 'El amigo que vino del mar', 'El misterio de la escuela embrujada' y 'Harry Potter' y en sus ratos libres, suele dar rienda suelta a su imaginación inventando máquinas y coches.
Padece síndrome de Asperger, un trastorno en el desarrollo cerebral que provoca que tenga dificultades a la hora de aprender y de relacionarse. Sin embargo, tiene mucha memoria, es creativo y muy observador.
«Le diagnosticaron el síndrome cuando estaba en segundo de infantil. Se dieron cuenta porque solía jugar solo, se aislaba y tenía dificultades para aprender. De hecho, en segundo de infantil sólo conocía tres vocales y ninguna consonante», explicó Rafael, su padre, quien aseguró que en tercero «hizo un cambio de 180 grados. Comenzó a interesarse por la lectura y a día de hoy, lee más rápido que cualquiera de su clase».
Y es que si por algo se caracterizan quienes padecen este trastorno es por destacar en temas muy específicos. «A él, por ejemplo, le fascina inventar cosas», afirmó su padre, mientras Álvaro contaba que una vez «hice un ventilador y funcionaba».
«Con piezas de juguetes, suele inventar cosas. Una vez incluso hizo que un cochecito funcionara», recalcó orgulloso Rafael mientras su hijo saboreaba un zumo de melocotón.
Él tan sólo fue uno de las decenas de padres que ayer acudieron a la séptima jornada del Síndrome de Asperger que se celebró en la Casa de la Cultura de Alzira, con el objetivo de dar a conocer las características de este trastorno.
«Ayer ya le dije que hoy íbamos a venir aquí. Le pregunté si le apetecía venir y me dijo que sí», contó su padre, quien señaló que los niños con este trastorno aman la rutina.
«Él tiene una rutina establecida y en el momento en el que ésta se rompe, por cualquier imprevisto, se siente perdido. No sabe qué hacer y entonces, tienes que reconducirlo», explicó. De hecho, Álvaro recuerda que en una ocasión, «se fue la luz en casa y todos los aparatos eléctricos se apagaron. Me quedé bloqueado», contó.
Y es que las personas con síndrome de Asperger suelen mostrase muy rígidos ante cualquier cambio en sus rutinas y en sus costumbres. Además, padecen un déficit de interacción social y a menudo, no entienden las ironías y las expresiones abstractas ya que se lo toman todo al pie de la letra.
«Mi hijo sabe que tiene un problema, ¿verdad Álvaro?», le preguntaba Rafael mientras rectificaba : «Bueno, un problema no. Es una dificultad», le decía sonriente. «Es muy importante saber tratarlos. Hay quien dice que no saben comunicarse con los demás pero en realidad, el problema lo tienen los demás con ellos porque no los saben tratar», concretó Rafael, quien destacó que Álvaro «tiene su grupito de amigos. Eso sí, entrar en otro círculo ya le cuesta un poco más».
La memoria es otro de los factores clave entre las personas que padecen este síndrome. Asimismo, Rafael asegura que su hijo «tiene mucha memoria fotográfica. Se fija muchísimo en los pequeños detalles y además, es muy creativo e imaginativo».
Y eso no es todo ya que además, con tan sólo once años Álvaro ya tiene muy claro lo que quiere ser de mayor: «Quiero ser cuidador de delfines porque me gustan mucho», afirmó sonriente mientras aseguró que sus asignaturas favoritas son lengua y literatura, conocimiento del medio, gimnasia y arte. «Las matemáticas ya no le gustan tanto», bromeó su padre, quien siempre está a su lado. «Al principio estaba mucho más pendiente pero ahora, él ya tiene su rutina y es mucho más independiente», concluyó.
Adaptarse en la escuela
Álvaro es uno de los tantos niños que padece este trastorno en la Comunitat. Asimismo, algunos de ellos acudieron a estas jornadas acompañados de sus familiares. Además, algunos profesores también acudieron a esta cita. De hecho, la jornada incluyó una charla, a cargo de la psicóloga Dolores Garrote, sobre cómo tratar a un alumno con este síndrome.
Y es que ofrecer a estos niños las técnicas necesarias para que se adapten es tarea tanto de los padres como de los profesores. Lo fundamental es que niños como Álvaro puedan disfrutar de su infancia y de sus sueños.






