Los sonómetros del Ayuntamiento de Valencia hace ya tiempo que miden el ruido de los aviones, primero a petición de vecinos de barrios como Fuensanta y después por la propia iniciativa del gobierno municipal. Con los datos en la mano, el Consistorio lideró una mesa con representantes de varios municipios de l'Horta y Camp de Túria, con el propósito de reclamar a Aena el desvío de las rutas habituales de los aviones sobre las zonas residenciales.
Frente al ahorro de queroseno, cuestión de fondo de los atajos que cogen los pilotos, está la seguridad de los vecinos. La caída de una aeronave en pleno casco urbano podría tener efectos catastróficos.
Además, la contaminación acústica es cada vez más una cuestión que preocupa a los vecinos. Las encuestas de calidad de vida así lo demuestran en todas las ciudades.





