La promotora Llanera, presidida por Fernando Gallego, se convertirá previsiblemente hoy en la primera gran compañía del sector que supera un concurso de acreedores. La que fuera símbolo de la bonanza del ladrillo entró en el juzgado con 700 millones de euros de deuda el 1 de octubre de 2007. Casi dos años después, el juzgado de lo Mercantil número 2 presenta a los acreedores una solución al concurso. Se han vendido los grandes patrimonios con las enormes deudas que arrastraban (Reva y Brosquil) hasta hallar una solución para cuatro de las ocho empresas en concurso.
Según las fuentes consultadas, todo parece indicar que Llanera y tres de sus filiales obtendrán hoy el respaldo necesario de sus acreedores (más del 50% de los mismos) para llevar a cabo el plan y calendario de pago de deuda propuestos.
Estos planes contemplan pagar, en el caso de la matriz, el 65% de total de deuda en un plazo de ocho años. Para las filiales ( Llanera Urbanismo e Inmobiliaria, Patrimonial Arenall y Aldalondo), las ofertas suponen abonar el 50%, el 75%, y el 10% del endeudamiento total, respectivamente, en ocho años en los dos primeros casos y en uno en el último.
Los acreedores de estas empresas se pronunciarán en el acto convocado hoy a las 10 horas en el salón de actos de la Ciudad de la Justicia de Valencia. En el caso de que no se acepte, se podría optar por la liquidación de las cuatro firmas que aún puede salvarse.
Llanera se ha convertido en el símbolo de la crisis del ladrillo por ser la primera grande en caer y por decisiones que en su momento fueron novedosas y que ahora están a la orden del día. La mayoría de la deuda que tenía la firma de los Gallego se ha solucionado mediante daciones, es decir, se ha entregado el suelo y la deuda a la entidad financiera que había permitido a Llanera comprar ese bien.
La dación más importante del proceso se produjo sin que en ese momento se supiera la dimensión que tenía la crisis subprime, que por aquel entonces (finales del 2007) se consideraba un problema que sólo afectaba a Estados Unidos. Lehman Brothers aceptó quedarse con Reva a cambio de perdonar más de 150 millones de euros de deuda. La condición en aquel momento fue que la operación se hiciera a cargo del ejercicio 2007. Al año siguiente, sin haber conseguido limpiar sus balances, Lehman Brothers quebró sembrando el mayor pánico vivido en esta crisis.