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Una valenciana denuncia que una escuela de interpretación de Madrid la discrimina por los problemas visuales causados por su anomalía
26.09.09 -

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«Me rechazaron por ser albina»
DENUNCIA. Patricia Bonet, ayer en Valencia. /DAMIÁN TORRES
Uno de los personajes que han pasado a la historia del cine es sin duda el de Silas, el albino de 'El Codigo da Vinci', que bordó el papel de malo malísimo. Paul Bettany, el actor británico, no era albino, quizás porque actores con esta anomalía no haya muchos en el mundo de la interpretación.
Patricia Bonet es periodista, pero «siempre había tenido el gusanillo de ser actriz». Nunca pensaba que el hecho de ser albina fuera a ser un impedimento, pero «así ha sido». La valenciana averiguó que en la Escuela de Interpretación Cristina Rota de Madrid podía realizar un seminario de dos semanas, para probar si lo suyo era el cine, el teatro o la tele. «Nos dijeron que ya por el hecho de asistir a este pequeño curso podría entrar directamente a la escuela, sin pasar ninguna prueba», explicó Patricia.
Sin embargo, «una vez convencidos mis padres y abonada la matrícula (390 euros), recibí una llamada el jueves en la que me decían que me rechazaban por mis problemas visuales», denunció ayer la periodista valenciana.
Los albinos tienen una anomalía en los genes que causa la ausencia de pigmentación, pero además tienen menor visión y les molesta mucho la luz. «Cuando inicié el seminario, nos hicieron rellenar un cuestionario médico. No considero el albinismo una enfermedad, pero como dijeron que había que especificar cualquier problema que tuviéramos, incluidos los de la vista, yo puse: 'albina con problemas visuales'».
Su defecto en los ojos le impide ver objetos pequeños a distancia media. Lleva lentillas. «Había algún compañero con gafas que no ha tenido ningún inconveniente en matricularse en la academia», narró Patricia ayer. Además, la valenciana ya forma parte de un grupo de teatro amateur en la capital, llamado Atiza. Es más, sus 21 compañeros de clase han entrado sin problemas, mientras que ella, con mucha «rabia», se ha quedado fuera. «Ya estaba buscando piso en Madrid», dijo con pena.
«Les mandé un correo electrónico pidiéndoles que me enviaran por escrito los motivos por los que me rechazaban en la escuela. La respuesta es que había sido un malentendido, que podía matricularme pero que me diera prisa porque ya casi no quedaban plazas. Tampoco recibí una disculpa como tal y sentí que allí no me querían».
Patricia quiere denunciar los hechos ante el juzgado para «que se termine la discriminación. Nosotros no somos bichos raros». En la escuela dicen que pensaban que «yo solamente quería divertirme y que no iba a matricularme», relató irónicamente la valenciana.
LAS PROVINCIAS intentó sin éxito contactar con la Escuela de Interpretación Cristina Rota, una de las más prestigiosas de España.
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