El nuevo sistema de control de accesos en las sedes municipales, que consistirá en un lector de las huellas digitales, se ha encontrado con el primer escollo apenas días después de comenzar a ser instalado en la plaza del Ayuntamiento, la avenida Aragón y la nueva sede de Tabacalera.
Y no se trata de la oposición al control horario por parte de los trabajadores, que incluso aceptan la medida. El inconveniente en este caso tiene que ver con la gripe A, ya que a juicio de algunos empleados de la Administración municipal, pasar el dedo por un lector utilizado antes por centenares de personas podría suponer un riesgo de contagio de la temida pandemia, que ya se ha cobrado 36 vidas en España, las cuatro últimas durante esta semana.
Las reacciones a la información publicada por LAS PROVINCIAS se sucedían a pie de calle, aprovechando los descansos de la mañana o en los propios departamentos. Incluso algunos optaban por incluir una medida higiénica complementaria, como desinfectante, para poder fichar con toda seguridad. «Intentan controlar a los trabajadores pero no se piensa en su salud», era uno de los comentarios que se podía escuchar.
No sólo el funcionario de a pie se preguntaba sobre las consecuencias sanitarias del nuevo control de accesos. Desde el Central Independiente de Funcionarios, CSI-F, también valoraron ayer el sistema de control de la huella digital. Aunque no quisieron entrar en si será positivo o negativo para su rendimiento, dejaron patente su preocupación por la posibilidad de que suponga una fuente de contagio. «Cuando se informó de la puesta en marcha del sistema, desde el sindicato se preguntó a los responsables municipales si la utilización de la huella podría suponer un riesgo de contagio de la gripe A», apuntaron desde el colectivo de trabajadores.
Sin embargo, según las citadas fuentes, desde la delegación de Personal se informó, tras una consulta con los servicios médicos municipales, de que no habría ningún tipo de incidencia.
Desde otros de los sindicatos con representación municipal apuntaron que aunque no se había recibido ninguna petición formal para tomar alguna medida, sí confirmaron que ayer el temor al contagio fue tema de conversación en los mentideros del Consistorio.
Tal y como informó este periódico, mediante la huella digital se podrá controlar de forma más exacta el cumplimiento de los horarios de los funcionarios. Como suele ser habitual en estos casos, hay una doble interpretación de la medida. Mientras que el Ayuntamiento defiende que servirá para conciliar la vida laboral y familiar y para facilitar la flexibilidad de horarios, algunos profesionales públicos consideran que es una forma de control más. Además, ya existe un sistema de control de accesos mediante tarjetas sin contacto, aunque no ofrece la precisión del lector de huellas.
La implantación llegará en las próximas semanas, teniendo en cuenta que el pasado lunes se inició la instalación. Exactamente, se están colocando tres en la plaza del Ayuntamiento, dos en el edificio municipal de la avenida Aragón y otros tres en la nueva sede de Tabacalera, estrenada este verano. También las juntas municipales tendrán un lector.
Protección
Otra de las críticas al sistema se basa en la protección de los datos de cada funcionario, aunque desde el Ayuntamiento aseguran que no supondrá una afrenta a la ley. Para su puesta en marcha, es necesario crear una base de datos con la imagen dactilar de los empleados. Además, no todos los trabajadores tendrán que fichar, pues habrán excepciones, como los policías y bomberos, que tienen un horario peculiar.