Irene Arques, una joven aficionada al ajedrez de 24 años, no se podía imaginar cuando fue el lunes a presenciar las partidas simúltaneas entre Karpov y Kasparov que hoy estaría hablando de las tablas que logró contra Karpov. «Fue toda una casualidad. Yo fui a verlo en directo y de repente falló alguien y la organización, como me conoce, me propusó jugar y yo acepté».
Y es que la valenciana, gracias a una ausencia de un invitado, pudo cumplir un deseo con el que miles de aficionados seguro que han soñado alguna vez. «Estaba muy emocionada. Fue todo un privilegio tener enfrente del tablero a Karpov». Durante la partida la joven aficionada pudo comprobar que el ex campeón mundial es un «hombre serio, con una mente muy privilegiada».
Sobre el juego Arques comentó que al principio ella estaba nerviosa y eso hizo que el ajedrecista cogiera bastante ventaja. Pero una vez despejó sus dudas entró en la partida y remontó para llegar a la jugada clave, donde Karpov le ofrece las tablas. «Hice un movimiento que le sorprendió. Entonces, me dijo ¿tablas? Y yo no me lo pensé dos veces. Le di la mano y dimos la partida por terminada», explicó Arques.
A la jugadora le hubiera gustado conversar con Karpov. Sin embargo ese deseo no fue posible porque el ruso tenía que seguir jugando partidas. «Me firmó el planillo porque no había tiempo para más». Pese a ello, la valenciana nunca olvidará el día que tuvo la oportunidad de jugar con Karpov.
Una experiencia que Arques calificó como un auténtico «regalo inolvidable».