Andrey Melnichenko estuvo ayer en Valencia. Al menos su megayate, considerado entre los diez más grandes del mundo, atracó en la dársena interior del puerto. El barquito, que mide 120 metros de eslora, fue realizado en uno de los astilleros más exclusivos del mundo y su diseño es, cuando menos, innovador. Ayer el castillo incluso se veía desde fuera del puerto.
Este banquero ruso, desconocido fuera de los círculos especializados, ocupa el puesto 158 de la revista 'Forbes'. Su cuenta bancaria tiene muchos ceros (6.000 millones de dólares) y su barco incluye muchas excentricidades. Un ejemplo. Su cama es giratoria, de manera que puede orientarla a placer en función de la vista que más le guste, gracias a los ventanales panorámicos del camarote.
Fuentes del Consorcio Valencia 2007, que gestiona los amarres de la dársena, explicaron que sólo permaneció en Valencia por la mañana, aunque estaba previsto que la estancia fuera de cinco días. Los motivos de la espantada se desconocen.
Melnichenko, de 37 años, se hizo millonario en la banca. De hecho, gestiona (o gestionó) las cuentas de otros compatriotas montados en el petrodólar, como Roman Abramovich, lo que, junto con otros negocios relacionados con la industria, le ha permitido amasar su fortuna.
El nombre del yate es 'A'. Tal cual. Es un homenaje a su mujer, Aleksandra, con la que puede disfrutar de viajes por todo el globo. El casco está preparado para romper placas de hielo en el Ártico, y tiene una autonomía interesante, ya que puede cubrir la ruta entre Londres y Ciudad del Cabo antes de parar a repostar.