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El primer vuelo motorizado en España
/LP
En Europa los acontecimientos se precipitan a lo largo de 1909, e incluso el propio rey Alfonso XIII, de viaje por el suroeste de Francia, aprovecha la ocasión para desplazarse hasta Port Long, próximo a Pou, y poder visitar la escuela de Wilbur Wright, interesándose por un tema tan apasionante y novedoso como es el de la aviación. El monarca llega a montar en uno de estos ingenios voladores, pero sin que llegue a despegar.
Más tarde, el 1 de mayo de 1909, encontrándose el rey en la inauguración de la Exposición Regional Valencia, se detiene ante una máquina que llama poderosamente su atención. Se trata del primer aeroplano (sin motor) construido en España. Interesado en hablar con su inventor, conversa con el joven cullerense, capitán de ingenieros Juan Olivert Serra, sobre las características del aparato, al igual que lo hiciera con Wilbur Wright tres meses antes.
Posiblemente el interés demostrado por Alfonso XIII hacia este invento, que había sido construido en los talleres de Rosell y Vialta ya que en su diseño había participado el ingeniero industrial catalán Gaspar Brunet y Viadera, hacen que Olivert reciba una subvención del Ayuntamiento de Valencia y la cooperación de algunos altos mandos militares entusiastas del invento, el 'Brunet 1'.
Es exactamente el 5 de septiembre de 1909 en el campo de maniobras que el Regimiento de Artilleria n.º 11 tiene en Paterna (Valencia) donde se desarrolla el acontecimiento. Juan Olivert ha dotado a su biplano 'Brunet 1' de un motor Anzani de 25 CV. Su intención es realizar unas pruebas «terrestres» con aquella máquina de 400 kilos de peso, pero la aclamación del público al poner en marcha el motor y comenzar a desplazarse animan a Olivert a dar mayor potencia a las hélices, lo que hace que el aparato despegue a las 17 horas ante 4.000 espectadores y se mantenga en el aire unos 40 metros a 50 centímetros del suelo. No era esta la intención de Olivert, ya que por falta de práctica -carecía de la pericia necesaria para virar-, viendo que se aproximaba peligrosamente a donde se agolpaban los incrédulos asistentes, decide parar en seco el motor, lo que hace que el aparato descienda bruscamente, con la mala fortuna de caer en una zanja, resultando seriamente dañado. A pesar del incidente, toda la prensa de la época elogia la proeza del joven piloto.
Hemos de tener en cuenta que los hermanos Carlos y Fernando de Salamanca, conde de los Llanos, ya lo habían intentado en Carabanchel el 1 de julio ese mismo año, a los mandos de su aeroplano 'Salamanca'. También en Valladolid lo intenta el 8 de junio el capitán Cañellas con un biplano que es arrastrado por un caballo al galope. Aunque algunas crónicas narran que el 3 de septiembre Pedro Sorolla «verificó las pruebas en Barcelona de su biplano con éxito satisfactorio». Aunque algunos amantes de la aviación citan como primer vuelo «controlado» el realizado en 1911, también en Valencia, por Luis Acebo en un monoplano de nombre 'Vilanova' y de características similares al 'Bleriot XI' (primer aparato que realizó la travesía del canal de la Mancha).
Sea como fuere, es el ingeniero español Benito Loygorri Pimentel quien obtiene el 30 de agosto de 1910 el primer título de piloto concedido a un español, después de seguir un curso en Moumelon, obteniendo el 23 de octubre el número dos, el entonces segundo teniente de infantería e infante de España don Alfonso de Orleans y Borbón.
La era de la aviación en España ha comenzado. Así, en abril de 1910 se inicia en Madrid la organización de la Aviación Militar Española (oficialmente se creará en febrero de 1913), gracias al impulso e informes del coronel de ingenieros Pedro Vives y Vich -quien ya en 1896 había puesto en funcionamiento el Parque Aerostático Español- y del capitán Alfredo Kindelán Duany, procedente del citado parque y afamado aeronauta y colaborador del ingeniero y matemático español Leonardo Torres Quevedo, en la Aerostación de Guadalajara. A petición del general José Marvá y Mayer, Vives y Kindelán han estado en comisión de servicio desde el 5 de enero de 1909 por Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia para recabar informes sobre dirigibles y aeroplanos, siendo dudosa la utilidad de estos últimos, máxime cuando, en Pau, Vives intenta su primer vuelo en aeroplano, pilotando el propio Wilbur Wright, vuelo que resulta fallido por una avería en la catapulta. Si bien, más tarde, y en otro viaje, logra el 12 de abril y en el mismo lugar efectuar su primer vuelo, pero esta vez el piloto es Charles de Lambert. Kindelán, ya general en 1926, sería nombrado jefe superior de aeronáutica. Una real orden promueve el estudio del tipo de aeroplanos más convenientes para el Ejército, que se encomienda a una comisión de expertos en aeronáutica.
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