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RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 febrero 2010

Valencia

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La retirada del ejemplar, que será troceado, se prolonga durante la noche para dejar la playa despejada. El cetáceo pesa 20 toneladas
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BULTO ENTRE LAS OLAS. Los restos de la cría de cachalote varados en la playa de la Devesa, también llamada de la Malladeta. /J. J. MONZÓ
Diez de la mañana. Una embarcación de Salvamento Marítimo detecta un enorme bulto flotando en el mar, frente a la playa de la Malladeta, en El Saler. Tras una primera observación, detectan que se trata de un cetáceo de grandes dimensiones. No hace falta un diagnóstico preciso para saber que está muerto, debido al olor y el avanzado estado de descomposición que presentan los restos.
Fue la sorpresa del día para los bañistas que antes de las 10 horas de ayer disfrutaban del sol en la arena de la pedanía valenciana, pues ante el hedor y el riesgo para la salud pública tuvieron que abandonar la zona. Antes, muchos habían visto un objeto muy voluminoso flotando frente a la orilla. Hasta los socorristas, que procedieron a dar el aviso.
El animal, una cría de cachalote de 11,6 metros, llegó a la playa a la altura del Casal d' Esplai del Saler. Tras ser avistada, los responsables de Salvamento Marítimo escoltaron los restos hasta que las olas los llevaron a la orilla, situada a unos 100 metros al norte del citado centro de actividades.
En estos casos, según informaron fuentes municipales, se activa un protocolo gestionado por la Dirección General de Costas, que se ocupa de las tareas de traslado. Sin embargo, las mismas fuentes precisaron que no fue posible sacarlo de la playa durante toda la jornada de ayer. La intención inicial era utilizar una grúa, pero ante el temor de que la carne reventara por su avanzado estado de descomposición, se desestimó este procedimiento. De hecho, al llevar varios días muerta en alta mar, la cría de cachalote acumula grandes cantidades de agua en su interior, de ahí la posibilidad de que se destroce durante el alzado.
A las 21 horas de ayer, la alcaldesa en funciones, Marta Torrado, solicitó la participación del cuerpo de bomberos para que trasladara un equipo electrógeno que permitiera iniciar las tareas de retirada en horario nocturno. La idea era trocearlo para su posterior traslado en camiones, con el objetivo de que hoy, a primera hora, la playa estuviera despejada. Eso sí, fuentes municipales matizaron que sería «demasiado complicado» llegar a tiempo.
El efecto colateral de la llegada del animal fue que la playa permaneció cerrada durante todo el día, ante la dificultad de acercarse a la zona por el inmenso hedor. Es más, la bandera roja ondeaba en la posta sanitaria, a modo de advertencia ineludible para los bañistas. La cría de cachalote, de 20 toneladas, también actuó como reclamo turístico, teniendo en cuenta que a media tarde algunos curiosos se acercaban para fotografiarse con los restos del cetáceo. Incluso algunos niños trataban de tocarlo pese a las advertencias de los encargados de su custodia.
Hasta el momento, se desconocen las causas de la muerte. Será un equipo de biólogos los que se encarguen de determinarla. Eso sí, ayer se pudo ver a profesionales de la Universitat de València junto al animal muerto, evaluando la posibilidad de hacerse cargo de los restos para su estudio.
Fuentes de la Concejalía de Playas indicaron a LAS PROVINCIAS que los profesionales desestimaron la posibilidad ante el avanzado estado de descomposición del ejemplar. A la zona también acudió la concejala responsable, Lourdes Bernal, además de Marta Torrado.
¿Barco o ballena?
Los profesionales de Salvamento Marítimo no fueron los únicos en avistar los restos del animal. «Nosotros hemos llegado aquí sobre las cuatro de la mañana (de ayer). Y nada más salir el sol, a las 9 o 10 horas, hemos visto algo mar adentro. Lo primero que hemos pensado ha sido que se trataba de una embarcación que había volcado, pero por otra parte nos extrañaba porque el mar estaba bastante tranquilo», señalaba un pescador situado en la playa.
Pese a sus 11,6 metros de longitud, se trata de un ejemplar pequeño, y eso que es igual de largo que un autobús de la EMT, por hacer una comparación. Sin embargo, una vez alcanzan el estado adulto, los cachalotes pueden llegar a medir hasta 22 metros de largo. En este caso, se trataba de un macho.
Además, no es la primera vez que una cetáceo de estas dimensiones arriba a las playas valencianas. Hace nueve años llegó un ejemplar semejante a la playa del Perellonet.
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