«Ha pasado lo que tenía que pasar. Me quiere quitar los millones y es una puta que se folla a todo el pueblo». Con esas palabras, Adrián Ferrando, un vecino de Callosa d'en Sarrià, justificó el 28 de junio del 2007 el crimen de su ex mujer mientras se fumaba un puro ante los policías municipales que observaban estupefactos el cuerpo agonizante de la víctima.
Le había asestado 87 puñaladas en el portal de su casa. Ahora el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) acaba de confirmar la condena de 25 años de prisión que le impuso la Audiencia de Alicante en abril de este año, según la sentencia facilitada a este periódico. Ratifica, por tanto, el veredicto de un jurado popular, que lo declaró culpable de un delito de asesinato con agravantes de alevosía, parentesco y ensañamiento.
El TSJ rechaza todos los argumentos de su defensa y concluye que Adrián, de 44 años, atacó a Concepción Ortega, de 42, cuando salía de su casa para ir a por el pan. No le dio posibilidad de defenderse. Es más, le clavó un punzón tantas veces para infligirle un dolor innecesario y gratuito. El alto tribunal rebate también que actuara obcecado o influido por la cocaína y niega taxativamente que mediara en él el más mínimo arrepentimiento. La resolución es firme al no haberse recurrido.